domingo, 30 de octubre de 2016

TIMBRE DE RECREO: La música en el Cuatrivium

Cuando el otro día, al hilo del texto de Fernado Savater "Qué son las humanidades?, yo os decía que la división de los campos del saber tiene su origen el la dicotomía que impuso la escolástica en el primer medioevo sobre las Siete Artes Liberales en el Trivium y el Cuatrivium, al apuntar en la pizarra cuáles eran las disciplinas que abarcaba cada división, una de vosotras mostraba su extrañeza cuando supo que la música formara parte de las ciencias que compredía el Cuatrivium.


Os apunté algo, pero en este rato os lo amplío un poco más.

En la Edad Media la Iglesia acaparaba el patrimonio de la sabiduría,"cristianiza" la herencia sapiencial grecolatina y lleva a cabo la primera reforma de la educación. De esa herencia clásica se establece que la Aritmética era el estudio del número en estado puro, que la Geometría era el estudio del espacio en estado puro,  la Astronomía era el estudio del espacio en movimiento y que la Música era el estudio del número en movimiento.

Ya os cité en clase el origen pitagórico de esta concepción de la música. Las matemáticas y la música se unían en el concepto pitagórico de harmonia que significa, en primer lugar, proporción de las partes de un todo. No olvidemos que Pitágoras fue el primero en llamar cosmos al conjunto de todas las cosas, debido al orden que existe en éste. Este orden por el que se rige el Cosmos es dinámico: el universo está en movimiento y es el movimiento de los astros y de las fuerzas que los mueven el que se ajusta en un todo armónico. Así, si el Cosmos es harmonia, también el alma es harmonia, para los pitagóricos. Las matemáticas se aprendían por los ojos y la música por los oídos, ojos y oídos que constituían los dos caminos para alcanzar el conocimiento y para la curación del alma.

En el sentido pitagórico también se establecía un paralelismo entre los intervalos acústicos considerados como base de la música y las distancias que nos separan de los planetas, de esta forma la música también entroncaba con la astronomía. Porque el cielo es número y harmonia, también lo es la música, concluían. De aquí nos viene la expresión "Música celestial".

Pitágoras también propuso el efecto psíquico de la música iniciando la defensa de sus capacidades curativa y medicinal. Ya se ha dicho antes que el alma es harmonia, debido a esto, la música ejerce sobre el espíritu un especial poder: la música puede restablecer la harmonía espiritual, incluso después de haber sido turbada. De tal idea se deduce uno de los conceptos más importantes de la estética musical de la antigüedad: el concepto de catarsis. De aquí otra expresión popular: "La música amansa a las fieras".

Desde entonces hasta ahora, las matemáticas y la música tienen en común una propiedad excepcional: ambas constituyen lenguajes universales.

Estos días de descanso que disfrutamos se los debemos a la herencia ancestral, también cristianizada, de rendir recuerdo a los difuntos. Y qué mejor que dejaros esta escena de la película Amadeus (1984) con la música catártica del Réquiem, el testamento musical de Mozart, para mí uno de los mejores funerales del cine y un ejemplo de esa concepción pitagórica de la música como número en movimiento que abraza el Cosmos. Si no la habéis visto, este puente es ideal para cultivar ese sentido práctico de las humanidades. 




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