martes, 22 de noviembre de 2016

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (apuntes)



Gabriel García Márquez,  (Aracataca, Colombia, 1927 - México D.F., 2014). Novelista colombiano, premio Nobel de Literatura en 1982 y uno de los grandes maestros de la literatura universal. Gabriel García Márquez fue la figura fundamental del llamado Boom de la literatura hispanoamericana, fenómeno editorial que, en la década de 1960, dio proyección mundial a las últimas hornadas de narradores del continente. En todos ellos era palpable la superación del realismo y una renovación de las técnicas narrativas que entroncaba con la novela europea y estadounidense de entreguerras (Kafka, Joyce, Proust, Faulkner); García Márquez sumó a ello su portentosa fantasía y sus insuperables dotes de narrador, patentes en la obra que representa la culminación del realismo mágico: Cien años de soledad (1967).





I. GÉNESIS, SINOPSIS, TEMAS Y PERSONAJES. 

Crónica de una muerte anunciada se publicó en 1981, y representa según el autor una unión entre periodismo y literatura. La acción parece tener una base real, pues en Sucre (Colombia) se documentan hechos similares a los desarrollados en la obra. 

I.I.. SINOPSIS

En un pueblo cercano a la costa de Colombia se casan el empresario adinerado Bayardo San Román y Ángela Vicario; al retirarse a su casa, el marido descubre que su reciente esposa no es virgen, así que la repudia y la devuelve a su familia. Al ser interrogada por el causante de la deshonra ella responde que fue Santiago Nasar. De inmediato, Pedro y Pablo Vicario, sus hermanos, van en busca de Santiago para matarlo y de esta manera vengar su honor. 

I.II. TEMAS


• EL HONOR: rígido código que todos acatan; un honor que refleja la moral puritana e ignorante del pueblo y que nos trae reminiscencias de nuestro teatro del Siglo de Oro (dramas de honra tan reiterados en Lope y Calderón). El pueblo solo se pone de acuerdo en el tema de la honra, el cual, visto a su manera, solo puede desembocar en tragedia.  Los hermanos Vicario matan a Santiago Nasar por el hecho de cumplir el férreo código de honor de esa sociedad, aunque realmente ellos no querían hacerlo, de hecho se nos dice en la obra que “hicieron más de lo imaginable para que alguien les impidiera matarlo”; por eso se consideran inocentes ante Dios y ante los hombres, porque simplemente cumplieron el código de la honra. El juez instructor del caso que no entiende cómo tal crimen ha sido posible e incluso rechaza que sea justificado, escribe en tinta roja en la sentencia “dadme un prejuicio y moveré el mundo”; ahí se halla la voz de Gabriel García Márquez quien critica irónicamente este código de honor que a la postre fue el desencadenante de los acontecimientos trágicos de la obra.

LA VIOLENCIA: es la única forma de respuesta a la violación del rígido código del honor que rige la moral del pueblo y que exige a la desposada llegar virgen al matrimonio. Pero hay otras formas de violencia: en la personalidad de SN, en referencias a las guerrillas a través del personaje de Pedro Vicario, en el hecho puntual del crimen, en la descripción de la escena de la autopsia. 

• LA RELIGIÓN: a través de la visita del obispo y las expectativas frustradas que provoca en el pueblo; de la onomástica de muchos personajes (Lázaro, Pedro, Pablo, Poncio); de la dimensión de sacrificio o crucifixión pública que puede suponer la muerte de SN. El tema se manifiesta a modo de una fe con mucho de fetichista y santurrona y que convive con las creencias supersticiosas. El escritor da al tema un tratamiento humorístico e irónico. 

LA FATALIDAD: el destino, envuelto en un FATUM o sino trágico, pesa sobre la figura de SN en forma de una serie de circunstancias adversas que lo conducen a la muerte.

• EL AMOR: la novela es también la historia de la pasión amorosa de Bayardo y Ángela, que crece en la separación de los amantes y que es capaz de vencer la ofensa, la soledad, el silencio e incluso el paso del tiempo.


I.III. PERSONAJES

Los personajes se convierten en víctimas de un destino fatal que, al estilo de las tragedias clásicas, no pueden dominar las pasiones que los arrebatan. La influencia del grupo sobre el individuo se hace patente en la obra puesto que colectivamente todos piensan de manera homogénea mientras que en el plano individual algunos presentan una psique diferente a la mostrada en público. El ejemplo más patente es el de los hermanos Vicarios que, sin querer, han de matar para salvar su honor. El pueblo es también personaje-testigo que aporta sus conocimientos para constituir la crónica. 

NARRADORLa voz narradora de la obra es la contrafigura de Márquez. Es un cronista que ha de ir reconstruyendo los hechos según se los vayan contando. Por otro lado, él mismo es testigo y, en parte, partícipe de la acción aunque no recuerda nítidamente lo sucedido, recordemos que él es un habitante del pueblo. Para esclarecer los hechos se sirve de la correspondencia con la madre de Santiago Nasar, el informe jurídico y de la autopsia y para finalizar, los testimonios de los testigos entre los cuales está él mismo.

SANTIAGO NASAR.  Hombre de 21 años que abandona los estudios de secundaria cuando su padre fallece y tiene que dirigir el Divino Rostro, una hacienda que su padre le dejó en herencia. Es soñador, alegre, pacífico, afable, formal y creyente. Descendiente de árabes, era considerado apuesto y de un porvenir brillante. Vive en su casa con su madre (Placida Linero), la sirvienta (Victoria Guzmán) y la hija de ésta (Divina Flor). Tenía pensado casarse con Flora Miguel. Es emprendedor y demuestra su capacidad en el trabajo, le gusta asumir responsabilidades y ser el centro de muchas miradas, siempre desea hacer las cosas mejor de lo que las hizo otra persona. Tuvo que hacerse cargo de la hacienda familiar poniendo en práctica todo lo que su padre le había enseñado como el uso de las armas de fuego, el amor por los caballos y la maestranza de las aves. Dentro de este trabajo él se desenvuelve con buen juicio pero sin mucha fortuna, el asumir tamaña responsabilidad desde joven lo hizo madurar un poco más rápido. Esta responsabilidad le hace tener cierta estabilidad en su vida. 

BAYARDO SAN ROMÁN.  Ingeniero de trenes, galante con las mujeres, culto. Tenía dinero y le gustaban las fiestas con algarabía. Honrado, afable y buen conversador. Hombre de gran poder económico cuya edad ronda los 30 años aunque muy bien guardados. A primera vista produjo admiración en el pueblo a su llegada. Decidió casarse con Ángela Vicario consultando en primer lugar a la familia y no a ella, y para hacerla feliz cumplió todos sus caprichos pre-nupciales. Después la devolvió al descubrir que no era virgen. 

ÁNGELA VICARIO.  Es la menor de su familia, no es creyente, pero muy recatada respecto a los hombres, sabía lo que hacía en cada caso. Madura después de lo ocurrido y se vuelve ingeniosa, aunque prefiere ocultar la verdad sobre lo ocurrido. Prima del narrador. Flamante novia y devuelta esposa de Bayardo San Román al descubrir que no era virgen. Es la hija menor de una familia machista de recursos escasos. Vivía con su padre que estaba casi ciego (Poncio), madre (Pura) y hermanos (Pedro y Pablo). Tenía además dos hermanas mayores que ya se habían casado. Ángela era muy bonita y con un aspecto monjil. Es una persona reprimida socialmente por las costumbres que hay en su hogar donde a la vez muestra una total dependencia hacia la madre, muestra una pasividad y sinceridad enorme consigo misma y con el resto. Como se dice, ha sido educada para ser esposa. 

PEDRO Y PABLO VICARIO. Los hermanos de Ángela son los encargados de devolver la honra perdida a la familia. Ninguno de los dos deseaba pasar por ese trance porque no eran hombres violentos, de modo que intentaron, sin lograrlo, que otros realizaran ese cometido. Al final, son víctimas de la presión del código de honor del pueblo, sin llegar a desearlo del todo deben matar a Santiago. 

II. EL REALISMO MÁGICO EN CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Crónica de una muerte anunciada se presenta como una verdadera crónica periodística policíaca en la que se relata con detalle un suceso recogiendo entrevistas y declaraciones  a través de un narrador que viaja al lugar de los hechos. Pero este carácter realista de la novela con el estilo lingüístico propio de la información periodística se funde con los elementos del realismo mágico. 

El realismo mágico se diferencia del uso tradicional de los elementos fantásticos en la literatura, porque presenta lo real como maravilloso y viceversa. Representa la coexistencia y coincidencia de dos mundos: el real y el mágico. El acontecimiento mágico no irrumpe precisamente en el discurso realista, sino que corre paralelo a él. En este tipo de narraciones, lo maravilloso no es maravilloso, sino natural. Los personajes toman los sucesos maravillosos o mágicos o hiperbólicos (exagerados) como algo perteneciente a la realidad básica, no se sorprenden; esta fusión proviene de la coexistencia en los años setenta y ochenta de la tecnología y la superstición en Sudamérica. También, evita cualquier efecto emotivo de escalofrío, miedo o terror, provocado por un acontecimiento insólito. Lo insólito deja de ser el otro lado, lo desconocido, para incorporarse a lo real, la maravilla en esta es la realidad. La “magia” se convierte entonces en un elemento cotidiano, que en realidad lo era, pues en las culturas hispanoamericanas aún pervive la superstición en muchos aspectos. 

Crónica de una muerte anunciada presenta una DESMESURA, lo hiperbólico es un vehículo de lo fantástico (“las balas de la magnum, podrían partir un caballo por la cintura”), hecho que podría llegar a ser considerada como uno de los factores determinantes de la novela. Aún sin la irrupción de fantasmas o milagros, en cierta manera puede determinarse que no es un texto puro, verídico y realista. En el texto subyacen símbolos, metáforas, detalles que nos llevan hacia un mundo extraño para el lector en el que lo irreal se toma como cotidiano.

En Crónica de una muerte anunciada Márquez nos lleva de la mano por relatos que discurren entre varios planos de verosimilitud, unos más imaginarios que otros, todos diferentes y a un tiempo parecidos, por eso se confunden en ocasiones y nos hacen dudar al mundo al que pertenecen. En la narración fantástica, los hechos irreales no tienen justificación alguna, no existe una certeza sobre lo que ocurre, el lector necesita explicaciones y éstas no son provistas por el relato, por lo que la ambigüedad existe hasta el final.

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