domingo, 20 de noviembre de 2016

NIVEL MORFOLÓGICO


I. INTRODUCCIÓN

Cuando a principios del siglo XX la lingüística se reorganiza y busca nuevos caminos para definir a la "palabra", encuentra que con los nuevos conceptos que ha de manejar no hay lugar para la palabra tal y como intuitivamente la entendemos (unidades aisladas): debía encontrar una unidad que englobase tanto a "mesa redonda" como a "azul", "siempre", "que", "Miguel", "ay", "libro" y "librería", y, que además, incluyera en ese grupo a elementos tales como hetero- , —cardia, tele-, pro-,—mitir (heterosexual, taquicardia, teleférico, prometer, dimitir), etc. La solución es estudiar las unidades de la palabra y sus relaciones. 

Así, el término "palabra" (del latín parabola) expresa uno de los elementos más imprescindibles en cualquier lenguaje; se trata de un fragmento funcional de una expresión, delimitado por pausas y acentos. 

La MORFOLOGÍA es la parte de la Lingüística que estudia la estructura interna de las palabras para delimitar, definir y clasificar sus unidades, las clases de palabras a las que dan lugar y la formación de palabras nuevas. 

A partir del léxico heredado y del léxico adquirido,  a través de distintos procedimientos morfológicos, el idioma español se ha ido enriqueciendo creando palabras nuevas. Estos procedimientos son: la derivación, la composi­ción, la parasíntesis, la acronimia y el acortamiento.

Los dos primeros (derivación y composición) son los recursos más empleados en la formación de palabras en español. El tercero, la parasíntesis, es una combina­ción de los anteriores. Estos tres procedimientos dan lugar a las llamadas fami­lias léxicas, concepto que designa a todas las palabras que tienen un mismo lexema (casa, casita, casero, caserío..).

Antes de analizar estos procedimientos, recordaremos el concepto de flexión, para evitar confusiones con los mecanismos de formación de palabras ya citados.

1.1. FLEXIÓN

La flexión es la alteración que experimentan las palabras mediante morfemas constituyentes o gramaticales. La flexión implica cambios en las palabras sin que estas varíen su significa­do léxico o su categoría gramatical. El género y el número de los sustantivos y adjetivos, el tiempo, el modo, el número, el aspecto y la persona de los verbos o el grado de los adjetivos y adverbios, se obtienen por flexión. Estos morfemas no aportan significado léxico, sino gramatical. Las palabras que admiten flexión son las llamadas PALABRAS VARIABLES.

- El sustantivo: de número y de género: hermano, herma­na, hermanos, hermanas; mesa, mesas.

- El adjetivo tiene morfema de género, número y grado: blanco, blanca, blan­cos, blancas, blanquísimo.

- El verbo admite una gran variedad de morfemas (tiempo, aspecto, perso­na, número, modo...), condensados en las desinencias (o en las formas auxiliares de las perífrasis verbales): canto, cantabais, cantarán, habían can­tado, se puso a cantar.

- Determinante. Clase de palabras que concreta el significado de los nombres presentándolos (artículos), indicando cantidad (numerales), etc. Por ejemplo: tres, mi, tu, los, unas, etc. son determinantes.

- Pronombre. Clase de palabras que sirve para indicar o señalar a las personas u objetos sin nombrarlos directamente. Por ejemplo: él, ellos, yo, tú, vosotros, etc.
Invariables.


LAS PALABRAS INVARIABLES son aquellas que no admiten flexión.

- El adverbio, aunque a veces admite la flexión de grado: lej-ísimos, cer- quísima...

- Preposición. Son preposiciones en castellano de, en, a, para, por, etc.

- Conjunción. Palabras invariables que sirven para unir palabras o grupos de palabras que tienen la misma función gramatical. Son conjunciones pero, y, aunque, porque, puesto que…



2. PROCEDIMIENTOS DE FORMACIÓN DE PALABRAS

2.1. LA DERIVACIÓN

La derivación se distingue de la flexión en que en el primer caso,  los morfemas no añaden un valor simplemente gramatical, sino que los prefijos o sufijos derivativos comportan cambios semánticos referenciales y no puramente gramaticales.

La derivación es un procedimiento mediante el cual podemos crear nuevas pa­labras uniendo al lexema un morfema facultativo (también llamado, por ello, derivativo). Los morfemas derivativos pueden ser de tres tipos:

- Prefijos, situados delante del lexema: precocinado; recubrir...

- Sufijos, colocados tras el lexema: cocinero, cubrimiento... Pueden ser:

- Sufijos apreciativos. Incorporan una valoración personal al valor expresa­do por el lexema. Este tipo de sufijos no altera la categoría gramatical del le­xema base: abuelo / abuelete.

- Sufijos no apreciativos. Alteran el significado de la base léxica y con fre­cuencia también producen un trasvase de categorías: nación / nacional/na­cionalismo / nacionalista. De este modo, los sufijos no apreciativos pueden cambiar la categoría gramatical de la palabra base para nominalizar, adjetivar, verbalizar o adverbializar.

- Infijos. O interfijos, son unos elementos átonos sin función gramatical ni valor significativo; sirven de enlace entre la base léxica y , fundamentalmente, algunos sufijos. En algunas ocasiones actúan sólo como elementos antihiáticos, o sirven de ayuda para una más fácil pronunciación de los derivados. Ej.: cafe-c-ito, pan-ec-illo, carni-c-ero, pan-ad-ero, espald-ar-azo, hum-ar-eda.

2.2. LA COMPOSICIÓN

La composición supone la unión de dos o más lexemas para formar una nueva pala­bra: catalejos, parabrisas... También se consideran palabras compuestas las formadas por dos morfemas independientes: aunque, porque..., así como los grupos de palabras que forman una única expresión.

Por otra parte, diferenciamos cuatro tipos de composición, según el grado de unión de las palabras:

- Sinapsia: Consiste en la unión de dos sustantivos mediante una preposición: se trata del procedimiento habitual de complementación del nombre, solo que en los casos en que se ha producido una cierta lexicalización del compuesto: silla de rueda, letra de cambio, betún de Judea, conejillo de Indias, traje de luces, traje de noche, olla a presión, Reloj de arena ... A veces es difícil saber si se ha lexicalizado. Para que así sea, el orden de los elementos (determinado + determinante) y el significado tienen que ser el mismo, es decir, único y constante. 

- Disyunción: Se dan los procedimientos sintácticos de la aposición o de la complementación directa mediante un adjetivo. La lexicalización del compuesto parece superior a la de la sinapsia, pero aún no se han soldado gráficamente en la escritura los dos términos.. Ej. cama nido, guerra civil, pájaro carpinte­ro, cuento chino, opinión pública, Guerra Civil, cartón piedra

- Contraposición: Representa un grado más elevado de unión gráfica que la disyunción, pues los dos elementos que participan en ella se escriben unidos por un guión.. Ejemplos: franco-prusiano, falda-pantalón

- Yuxtaposición: Consiste en la fusión gráfica total de los elementos participantes en el compuesto, así como su lexicalización. Ej: , paraguas, correveidile, tiovivo, santiamén. La composición puede combinar categorías gramaticales como: Madreselva (N+N);  aguafuerte (N+A); boquiabierto (N+i+A); bajamar (A+N); agridulce (A+A); duermevela (V+V); mandamás (V+ADV); aparcacoches (V+N); malherido (ADV+A); menospreciar (ADV+V)

* ATENCIÓN: ACENTUACIÓN DE LAS PALABRAS  COMPUESTAS. 
a) So1o lleva tilde la última palabra si le corresponde llevarla según las reglas generales: Ej.: baloncesto, ciempiés, decimoséptimo. 
b) Si los vocablos están separados con guión, se conserva la tilde en los dos si la llevan por separado: Ej.: físico-químico


2.3. LA PARASÍNTESIS

Se trata de un procedimiento de creación de palabras mediante la adición a un lexema de, al menos, otros dos componentes. Existen dos tipos de palabras para­sintéticas:

a. Parasíntesis por composición (lexema+lexema+sufijo).
Consiste en la unión de composición y derivación en un mismo término: sietemesino, altisonancia... En un sentido estricto, sólo son parasintéticas si las correspondientes derivada o compuesta no existiesen de forma independiente: así, sietemesino es parasintética porque no existen ni *sietemés ni *mesino. En cam­bio, paracaidista no sería parasintética, porque la correspondiente compuesta (paracaídas) sí existe. Así, paracaidista sería, sencillamente, la derivada de una compuesta.

b. Parasíntesis por derivación prefijo+lexema+sufijo). 
También hablamos de parasíntesis cuando se crea una palabra mediante la adi­ción simultánea a un lexema de un prefijo y un sufijo, siempre que las correspon­dientes derivadas previas no existan (de existir, se trataría-simplemente- de palabras doblemente derivadas): desalmado (no existen los derivados *almado o * desalma), aniñado, enterrar, atontado, etc.

2.4. LA ACRONIMIA

La acronimia es el procedimiento por el que creamos palabras a partir de las le­tras o de las sílabas iniciales de otras palabras.

Existen dos tipos de acrónimos: 

a) Aquellas palabras formadas a partir de distintas iniciales que leemos sin recurrir a deletrearlas: Renfe, Ave, láser, radar, INRI, sida, PIB…, al perderse el significado de la sigla, esta llega a lexicalizarse, hasta tal punto que puede escribirse como una palabra (ej.: ovni, radar, talgo, láser). Incluso, en algunos casos, permite formar nuevas creaciones derivadas (ej.: etarra, pepero, sociata).

b) Acrónimos que fusionan o combinan parte de dos palabras: emoticono, informática. 

2.5. LAS SIGLAS.

Estas abreviaturas se refieren a los nombres propios, se trata de una reducción gráfica y fonética de varias palabras. Implican la necesidad de deletrear el conjunto (pueden escribirse se­paradas por puntos): Ej.: NASA (National Aeronautics and Space Administration), UNICEF (United Nations International Children's Emergency Fund), EE UU, CC OO, OTAN ( NATO ), AVE,  UGT, TVE, ONU, ONG...

2.6. EL ACORTAMIENTO

El acortamiento consiste en reducir una palabra mediante la pérdida de al­guna de sus letras o sílabas: cine (cinematógrafo), moto (motocicleta), profe (pro­fesora). Con frecuencia, se trata de un recurso propio del registro coloquial. En algunas ocasiones, sin embargo, la palabra acortada desplaza a la completa, de manera que se amplía su uso también al registro formal (tal es el caso, por ejem­plo, de cine).
Podemos distinguir tres tipos de acortamiento:

a) Por aféresis: Pérdida al principio de la palabra. psicología> sicología
b) Por síncopa: Pérdida en el interior de la palabra, Natividad> Navidad
c) Por  apócope: Pérdida al final de la palabra. grande> gran, profesora>profe; compañero>compi…


2.7.  LAS EXPRESIONES FRASEOLÓGICAS

Las lenguas poseen un gran número de expresiones fijas, denominadas modis­mos, frases hechas, lexías complejas o locuciones. Es conveniente conocerlas para en­riquecer nuestro vocabulario. Las encontramos cuando se combinan varias palabras que funcionan como oración o elemento oracional, y cuyo sentido no se corres­ponde con la suma de sus significados: de tomo y lomo, echar leña al fuego, con el co­razón en la mano, Irse por los cerros de Ubeda.

Así, en frases como Me he metido en la boca del lobo o Mi empresa va viento en popa no se deben entender en un sentido literal, sino que adquieren un significa­do específico asociadas a otras, en este caso concreto, los de “exponerse sin necesi­dad a un peligro' y 'prosperar'.En muchas ocasiones se hace necesaria la ayuda del contexto comunicativo para poder interpretar su significado.

Podemos establecer dos tipos fundamentales de locuciones:

a) Lexías complejas. Se trata de varias palabras que, a pesar de escribirse separa­das, forman un grupo fónico sólido: de manera que, por el contrario, mesa camilla... La composición por sinapsia o disyunción pertenecen a este grupo de lexías complejas.

b) Lexías textuales. Se originan por la lexicalización de una oración; es el caso de las llamadas «frases hechas», refranes, etc: No hay mal que por bien no venga; A buenas horas, mangas verdes. Las lexías textuales se pueden originar por diversos motivos:

- Expresiones fácilmente deducibles por su sentido literal: Has puesto el dedo en la llaga; Lo pasamos de miedo.

- Frases hechas que necesitan de la situación comunicativa para ser interpretadas correctamente: Tiene muchos pájaros en la cabeza; Cumple las normas a rajatabla.

- Construcciones que exigen determinados conocimientos tanto lingüísticos co­mo culturales: No hay moros en la costa; Tiene tela marinera; Han conver­tido la investigación en una caza de brujas, cabeza de turco...

- Los refranes. Desde hace siglos expresan el saber popular de modo conciso: De tal palo, tal astilla; Quien mal anda mal acaba.



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