martes, 10 de enero de 2017

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (Comentario).

  Ave María Purísima -dijo aterrada-. Contesten si todavía son de este mundo. Bayardo San Román no entró, sino que empujó con suavidad a su esposa hacia el interior de la casa, sin decir una palabra. Después besó a Pura Vicario en la mejilla y le habló con una voz de muy hondo desaliento pero con mucha ternura. 
        
–Gracias por todo, madre -le dijo-. Usted es una santa.

   Sólo Pura Vicario supo lo que hizo en las dos horas siguientes, y se fue a la muerte con su secreto. «Lo único que recuerdo es que me sostenía por el pelo con una mano y me golpeaba con la otra con tanta rabia que pensé que me iba a matar», me contó Ángela Vicario. Pero hasta eso lo hizo con tanto sigilo, que su marido y sus hijas mayores, dormidos en los otros cuartos, no se enteraron de nada hasta el amanecer cuando ya estaba consumado el desastre.

   Los gemelos volvieron a la casa un poco antes de las tres, llamados de urgencia por su madre. Encontraron a Ángela Vicario tumbada bocabajo en un sofá del comedor y con la cara macerada a golpes, pero había terminado de llorar. «Ya no estaba asustada -me dijo-. Al contrario: sentía como si por fin me hubiera quitado de encima la condena de la muerte, y lo único que quería era que todo terminara rápido para tirarme a dormir.»

   Pedro Vicario, el más resuelto de los hermanos, la levantó en vilo por la cintura y la sentó en la mesa del comedor.
-Anda, niña -le dijo temblando de rabia-: dinos quién fue.

   Ella se demoró apenas el tiempo necesario para decir el nombre. Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre los tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre. -Santiago Nasar -dijo.

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TEMA

Bayardo San Román retorna a Ángela Vicario a casa de sus padres la noche de bodas tras averiguar que no es virgen.

RESUMEN

Bayardo San Román lleva a Ángela Vicario a casa de sus padres porque descubre en la noche de bodas que no es virgen. Su madre los recibe y tras escuchar unas palabras de agradecimiento y alabanzas del yerno, arremete contra la hija propinándole una brutal paliza cautelosamente para no despertar a nadie. A la mañana siguiente llegan los hermanos gemelos de Ángela, que la encuentran magullada pero serena por la sensación de haber sobrevivido. Uno de los hermanos le pregunta airadamente quién fue el causante de la deshonra y Ángela confiesa sin titubeos el primer nombre que se le viene al pensamiento: Santiago Nasar.


ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS.

El fragmento narrativo constituye un texto por sí mismo ya que está dotado de sentido completo con principio y cierre temático y de una estructura cohesionada en torno a la progresión temática y a las técnicas narrativas que articulan las voces narrativas de este texto literario.

Así, en las primeras líneas se presenta la situación narrativa (cinco primeras líneas), Pura Vicario recibe las palabras de gratitud y agradecimiento de su yerno cuando retorna a su mujer, Ángela Vicario.

En los dos siguientes párrafos (líneas 6-18) se desarrolla el nudo de la narración: por un lado la madre descubre el motivo de este retorno y acomete la agresión sigilosa a su hija; posteriormente, la llegada de los gemelos que interrogan a Ángela para que confiese el nombre del causante de la deshonra familiar.

En las últimas líneas se produce el desenlace: Ángela, ya tranquila por haber superado la humillación del marido, la agresión de la madre y la presión de los hermanos, nombra a Santiago Nasar como el responsable, una acusación que se presenta dudosa, marcada por el destino más que por lo fehaciente de la declaración.


COMENTARIO CRÍTICO.

El texto propuesto es un fragmento extraído de la novela Crónica de una muerte anunciada del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Publicada en 1981, un año antes de recibir su autor  el Nobel de Literatura, narra la muerte de Santiago Nasar a manos de los hermanos Vicario, quienes se encargan de vengar la deshonra familiar que su hermana Ángela había quebrantado. El texto pertenece al momento en que Ángela Vicario da el nombre del Santiago Nasar a sus hermanos tras ser repudiada por su marido y maltratada por su madre.

Toda la obra gira en torno al tema de la honra, pues es la causa y la consecuencia de la muerte de Santiago. En el fragmento se reflejan las reacciones que un motivo como es la ausencia de virginidad, cuestión mayor de agravio,  suscita en un hombre, en una familia y en una sociedad que legitima un homicidio para reconstruir el honor de los Vicario. Gabriel García Márquez toma la historia de un hecho real y en la narración desarrolla sus dotes de cronista periodístico para llevar a la literatura un suceso que muestra los arraigos culturales y morales de la sociedad hispanoamericana.

Por ello hay que contextualizar el motivo literario en unas coordenadas espacio-temporales en donde la consideración de la mujer está determinada por los valores ancestrales del carácter posesivo de hombre sobre la mujer y por la condición sexual de esta al llegar al matrimonio.  Una relación de una mujer anterior al matrimonio es un hecho considerado como un oprobio, como una infamia que requiere su reparación y se justifica incluso con la máxima pena, la muerte de uno de los actores de la deshonra, en este caso del protagonista Santiago Nasar.

 "Crónica de una muerte anunciada" se debe leer como una obra literaria para la cual García Márquez se apoyó en unos hechos reales, y su valor radica en la destreza de las técnicas narrativa del autor y en su el estilo original, sin embargo, la radicalidad con la que se trata el tema de la honra y del asesinato  nos lleva irremisiblemente a hacer una reflexión sobre las cuestiones morales y culturales tan arraigadas en algunas sociedades que llegan a justificar la pena máxima. Es en esa conciencia colectiva donde radica el fatum del protagonista, el destino es insalvable aunque no quede clara la responsabilidad de Santigo Nasar y la muerte insalvable llega como en una tragedia griega.  
El tema de la honra tiene una larga tradición en la literatura hispana, se reconoce especialmente en el teatro barroco que traslada la mentalidad de una sociedad tradicional que se sustenta en la idea de la opinión que el colectivo tiene de uno mismo, con lo que si el honor se pierde, está justificado recuperarlo con venganza y sangre si es necesario. En estas sociedades tradicionales y con una fuerte influencia de la moral religiosa, el concepto del honor guarda una íntima relación con la imagen de la mujer, con su trayectoria amorosa y sexual, y en esas sociedades machistas son los hombres los encargados de limpiar sus “manchas” reafirmando el machista concepto patrimonial de la esposa. El tratamiento semejante del tema del honor y la honra en Crónica de una muerte anunciada nos manifiesta el vínculo y la influencia de la literatura clásica hispana en el escritor colombiano que encuentra en su entorno social el hecho que pone en evidencia la vigencia de estos valores anclados en el pasado común pero cuyo arraigo pervive.

García Márquez nos dibuja la creencia de todo un pueblo en la validez de su código del honor, nos muestra una sociedad con una moral primitiva en la que imperan valores que ponen en evidencia la doble moral y el carácter brutal y absurdo de estas herencias culturales que pervivían en el momento en que se produjo el hecho real y que perduran veintisiete años después cuando Gracía Márquez escribe la novela. 

García Márquez añade magistralmente elementos de la ficción literaria, pero el tratamiento del tema nos trae al pensamiento hechos que forman parte de culturas actuales en las que prevalecen los imperativos religiosos y tradicionales que subyugan a la mujer en vejaciones y mortificaciones. En las sociedades donde siguen arraigadas estas costumbres, sigue existiendo el coro que ampara estas injusticias amparadas en los valores tradicionales y religiosos, sin embargo, en nuestra cultura, aunque no estén erradicados los delitos por cuestión de honor y celos, la sociedad ya no participa como coro colectivo de estas tragedias, en las sociedades desarrolladas arraigó, no sin esfuerzo,  la conciencia del delito punible contra todos los actos de violencia machista basados en la posesión de la mujer o en el honor como coartada una vez que los valores racionales de la igualdad y la justicia prevalecen sobre las creencias.

García Márquez nos muestra a una sociedad rural del Caribe, a una mujer, Ángela Vicario,  y a un hombre, Santiago Nasar, víctimas de un código de honor en su forma más primitiva, tan irracional pero cierto como ese estilo literario que por su tratamiento de la realidad se dio a llamar "Realismo mágico" y que de manera extraordinaria el autor recrea en las últimas líneas del fragmento la forma de materializarse el nombre y la figura de Santiago Nasar, entre la narración y la poesía,  entre la nebulosa del pensamiento de Ángela,  de entre los vivos y los muertos Nasar queda clavado como una mariposa viva en la cartulina de un coleccionista de lepidópteros para la inmortalidad literaria. 


ROD. 

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