miércoles, 1 de marzo de 2017

TIPOS DE ARGUMENTOS




De hechos o datos: En ambos casos la información es irrebatible, pues descansa en hechos demostrables o en datos estadísticos.

De autoridad: Se acude a un experto o persona reconocida para apoyar la opinión.

De calidad: Valora lo bueno frente a lo abundante.

De cantidad: Lo que la mayoría piensa o hace funciona en ocasiones como argumento. La mención del sentido común se incluye en esta variante.

Científico: La autoridad o el prestigio científico puede servir para apoyar un pensamiento.

Existencial: Se prefiere lo real, verdadero y posible, frente a lo inexistente, falso o imposible.

De experiencia personal: Lo visto y vivido personalmente funciona en ocasiones como argumento.

Hedonista: Identificable con el carpe diem latino: La idea se justifica en razón de la necesidad de vivir la vida.

De justicia: Lo justo debe prevalecer sobre lo injusto.

Moral: Las creencias éticas socialmente aceptadas puede ayudar a justificar una opinión.


De progreso: La novedad y lo original son claves del progreso y son valorados frente a la tradición.

Semejanza: Se defiende algo en razón de ser muy parecido a otro elemento que nos convence.

Social: Hay ideas socialmente admitidas que funcionan de forma parecida a los argumentos de autoridad.

Tradición: El peso de la tradición puede servir para confirmar nuestras ideas. Es la antítesis del argumento de progreso.

De utilidad Se valora lo útil, necesario y eficaz, frente a lo inútil, ineficaz o peligroso.

Ad hominem: Se admite o rechaza un razonamiento no por sí mismo, sino en función de la persona que lo expresa.

Basados en relaciones causales: Parte de la información funciona como causa, y otra como efecto de la anterior.

Basados en comparaciones: Mediante la comparación se organiza la información en semejanzas y diferencias y a partir de esa comparación, se apoya la tesis.

Basados en valores: Se alude a los valores afectivos para defender una tesis. 

Basados en generalizaciones: Este tipo de argumentación nos permite llegar a una conclusión general a partir de una serie de situaciones similares y específicas.


Falacias argumentativas: En determinadas situaciones argumentativas algún interlocutor hace uso de argumentos cuya validez es dudosa o, abiertamente, se trata de argumentos inválidos por algún problema o error en su construcción que los hace falsos. Estos errores argumentativos se denominan falacias. Este tipo de errores puede provocarse de manera involuntaria, básicamente cuando quien la enuncia no maneja de buena manera los criterios argumentativos, como también puede ser cometido de manera consciente por aquel sujeto que, siendo hábil argumentador, más que debatir con la lógica y la verdad, le interesa solamente imponer su punto de vista, sin importar la validez de su argumento. 

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