viernes, 28 de abril de 2017

LA GENERACIÓN DEL 27

I.                  INTRODUCCIÓN

Se denomina con el nombre de Grupo o Generación del 27 a un grupo de poetas que en apenas dos lustros de actividad creadora se convirtieron en el más notable grupo literario de la época. Ya en 1924 varias publicaciones extranjeras reconocen la existencia de un nuevo frente literario que a pesar de que darse a conocer de manera aislada a través de las revistas vanguardistas, tienen la característica común de realizar una verdadera revolución lírica.

El Grupo es fruto de la doble situación histórico-literaria de España y Europa: en 1920 el Modernismo está definitivamente superado, Juan Ramón Jiménez ya ha publicado Diario de un poeta recién casado que abre la puerta a la poesía pura, desprovista de artificios y de gran concentración expresiva, y el magisterio de Ramón Gómez de la Serna que filtra las vanguardias europeas con la tradición española. Todos estos aspectos harán que en el Grupo se conjuguen tradición y revolución vanguardista.

El grupo comienza a configurarse en los primeros días de diciembre de 1927 cuando la mayoría de ellos se traslada a Sevilla a instancia del torero sevillano Ignacio Sánchez Mejías para conmemorar en el Ateneo el tricentenario de la muerte de Luis de Góngora. Tal efeméride se considera como punto de referencia para hablar de modo genérico de Grupo poético o Generación del 27.

Acto en el Ateneo de Sevilla

Integran este Grupo, en orden de edad: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Emilio Prados, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre. A ellos habría que añadir el nombre  de escritores en prosa (José Bergamín, Francisco Ayala, Max Aub), el importante grupo de mujeres en la órbita de la generación (Rosa Chacel, María Zambrano, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre), y artista de otros ámbitos como el pintor Salvador Dalí, el músico Manuel de Falla, el cineasta Luis Buñuel, o el epígono generacional, el poeta Miguel Hernández.
  
Todos sus miembros comparten vínculos generaciones que los consolidan como Grupo:

- Todos nacieron entre 1891 y 1905.

- Publicaron sus primeros textos en torno a 1927.

- Es una generación que no se alza contra nada, no rechaza la generación precedentes, de hecho el magisterio de Juan Ramón Jiménez y la influencia de la “poesía pura” es innegable en todos ellos.

- Profesan verdadera amistad, sus relaciones personales no son meramente episódicas.

- Todos adquieren una formación académica elevada: cursan estudios universitarios, hablan idiomas, viajan, y adquieren una importante cultura no solo literaria.

- La mayoría se dedicará a la docencia universitaria.

- El papel que ejerce la Residencia de Estudiantes, centro cultural heredero de la Institución Libre de Enseñanza, difusor del krausismo de Giner de los Ríos y de ideología intelectual republicana.  

- Difunden su poesía a través de las numerosas revistas literarias que difunden el arte vanguardistas: Litoral, Mediodía, La Gaceta Literaria, la Revista de Occidente…

- Comparten un conglomerado de tendencias artísticas que configuran la revolución lírica que parte del Modernismo: filtran las vanguardias, comparten el surgimiento del neopopularismo, el surrealismo, el neorromanticismo.

- Ven en Góngora el escritor puro entregado a la creación poética autónoma, una especia de adelantadísimo precursor de la poesía de vanguardia. La admiración del ingenio y del arte conceptista así como la revalorización de las formas métricas tradicionales son débitos al poeta cordobés.

- La importancia de las vanguardias en la gestación del grupo, si bien el vanguardismo no dará lugar a una poesía excluyente, sino que las novísimas tendencias se filtran para dar lugar a una poesía más abarcadora que busca el equilibrio entre tradición y vanguardia. Para los componentes del Grupo es necesario que la poesía sea humana y esto se logra a través del equilibrio de todos los opuestos:

    * Entre lo intelectual y lo sensitivo.
    * Entre el romanticismo y el clasicismo.
    * Entre pura estética y arrebato humano.
    * Entre el arte minoritario y el arte populista.
    * Entre las influencias foráneas y lo autóctono.
    * Entre tradición y renovación.

Luis Cernuda, uno de los estudiosos más sagaces del período observa que el acicate más perfecto para no discutir la cohesión del Grupo es su unidad dialéctica, poética que evoluciona en cuatro fases:

- La predilección por la metáfora.
- La actitud clasicista.
- La influencia gongorina.
- El contacto particular  con el surrealismo, aspecto este que estará en la base de la marca individual y la impronta personal de cada autor, lo que hace que sus textos sean difícilmente intercambiables.

I.                  ETAPAS EN SU EVOLUCIÓN

* HASTA 1927. Caracterizada por la influencia de Bécquer, el modernismo y las vanguardias, especialmente el ultraísmo (por la forma de integrar elementos distantes y por el ennoblecimiento del humor) y del cubismo (del que toman el rechazo de la anécdota y de lo sentimental). A la vez, y por influjo de Paul Válery y de Juan Ramón Jiménez, se orientan hacia la deshumanización propia de la poesía pura, concepto que quedó definido por el propio Jorge Guillén: “Poesía pura es todo lo que permanece en el poema después de haber eliminado de él todo lo que no es poesía”. El poema, por medio de la metáfora, se desprende de lo anecdótico, de toda emoción que no sea puramente artística.
Sin embargo, no son ajenos de lo humano, se acercan a este componente a través de la lírica neopopular, sobre todo Rafael Alberti, Federico García Lorca y Gerardo Diego. Por otra parte, la sed de perfección formal los lleva al clasicismo pudiendo hablar incluso de una fase gongorina entre 1925 a 1927.

* DE 1927 A LA GUERRA CIVIL. Comienza a notarse cierto cansancio del formalismo deshumanizado anterior. Así, se inicia un proceso de rehumanización. Se componen las primeras obras surrealistas y recurren a nuevos temas más humanos: el amor, el deseo de plenitud, las frustraciones, las inquietudes sociales o existenciales…  Algunos poetas, debido a las preocupaciones sociales, se interesan por la política (en favor de la República fundamentalmente). Nace por entonces la revista Caballo verde para la poesía , de Pablo Neruda (1935), donde aparece “Manifiesto para una poesía sin pureza”.

* DESPUÉS DE LA GUERRA. Tras la Guerra Civil, el grupo poético se deshace. Federico García Lorca es fusilado en 1936. El resto se dispersa:

        - Se exilian Luis Cernuda, Rafael Alberti, Pedro Salinas y Jorge Guillén. En sus producciones aparecerá de forma reiterada el tema de la patria perdida.
        - En España quedan solo Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre que escriben una poesía angustiada y existencial.

III.             PRINCIPALES AUTORES DE LA GENERACIÓN DEL 27

III.I JORGE GUILLÉN


 Nace en Valladolid en 1893. Lector en la Sorbona (París) y catedrático de las universidades de Murcia y Sevilla. En la ciudad andaluza le sorprende la Guerra Civil y llega a ser encarcelado. En 1938 logra salir de España y marcha a Estados Unidos. Durante el exilio es profesor en distintas universidades norteamericanas. Ya jubilado, reside en Italia y, en 1977, ya una vez muerto Franco, se establece definitivamente en Málaga donde muere en 1984.

ES el máximo representante de la poesía pura dentro de su generación. En su poesía se observa una depuración total hasta quedarse con lo más esencial de las cosas. Parte de la realidad y extrae de ella ideas y sentimientos. Su estilo está al servicio de dicha depuración: lenguaje muy elaborado, selectivo, pulido, renunciando siempre al efectismo. Da como resultado una poesía difícil pero de gran calida artística. ES un virtuoso de las estrofas clásicas, sobre todo de la décima y del soneto; emplea también el verso libre.

Sus influencias más destacables son Válery, Baudelaire Y Withman, y los españoles Machado, Unamuno y Juan Ramón Jiménez, así como los clásicos San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, no en vano se habla de misticismo en la poesía de Guillén en su deseo de captar y reflejar la armonía reflejada en el mundo.

Guillén concibe su obra como un todo al que le da el nombre de Aire nuestro, destacando los poemarios Cántico, Clamor y Homenaje.

En Cántico se reafirma el estado de satisfacción del autor ante la realidad: “El mundo está bien hecho”. Se nos ofrece una visión del mundo carente de dramatismo donde el amor es el cenit de la existencia. Canta al amanecer, al mediodía, a la primavera. Nos habla de luz, pájaros, árboles, mar y de elementos de la realidad cotidiana.  

Clamor es un ciclo dividido en tres partes en las que se aprecia un cambio de temas,  de enfoque y estilo en todas ellas. Ahora Guillén se sensibiliza y protesta contra el dolor provocado por las desafortunadas circunstancias históricas, aunque, paradójicamente, desde el optimismo. Es en este momento en el que trata el tema de España: la guerra, el exilio…

Homenaje es la celebración de personajes ilustres como Góngora y Fray Luis, referentes que lo ayudaron en su maduración intelectual y lírica. Es un libro guía para entender a Guillén ya que en él se dan las claves para entender muchas de sus constantes poéticas.

III. II. GERARDO DIEGO.


Nació en Santander en 1896. Estudió en Deusto, Salamanca y Madrid. Aquí entro en contacto con los ambientes vanguardistas y colaboró en revistas ultraístas. En 1925 recibió junto a Alberti el Premio Nacional de Literatura. Participó activamente en los homenajes a Góngora y se convirtió en una de los principales impulsores del grupo del 27.  En 1932 publicó la importante antología de la poesía española que reunía ya numerosas muestras de los poetas de su generación. A diferencia de sus compañeros generacionales, tomó partido por el bando nacional durante la guerra y, por tanto, permaneció en España al acabar la misma. En 1947 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1979 se le concedió el premio Cervantes.

Su extensa obra poética se caracteriza por su variedad formal y temática, en ella alternan desde el vanguardismo más radical hasta el neopopularismo, el neogongorismo y los moldes clasicistas. En tal diversidad, él mismo distingue en su obra dos grandes vertientes: la tradicional y la vanguardista, que no constituyen dos etapas cronológicas diferenciadas, sino que conviven ambas en el tiempo. En ambas utiliza a la perfección los recursos retóricos, de los que símiles, juegos de palabras, metáforas e imágenes son sus figuras más trabajadas.

Entre sus mejores composiciones se encuentras El romancero de la novia (1918), obra de corte lírico tradicional con innovaciones formales; Imagen (1918-1925), al más puro estilo creacionista, como Manual de espumas o Poemas adrede (1924); Versos humanos (1925) que destaca por la maestría de sus sonetos; y su mejor obra clásica, Alondra de verdad (1941).

III.III. DÁMASO ALONSO.


Dámaso Alonso nació en Madrid en  1898.  Poeta, profesor, lingüista y crítico literario, Director de la RAE cuya principal labor consistió en la organización de encuentros con las Academis americanas para trabajar en común por la lengua castellana. Premio Cervantes en 1978. Está considerado como el mejor crítico de la Generación del 27. Como poeta está a un segundo nivel que sus compañeros, él mismo se define como “un segundón”, como “un poeta a rachas”.

Comienza su andadura lírica en la poesía pura, pero su obra más trascendental es Hijos de la ira (1944), ya en la posguerra.  Reconoce que tuvo que vivir la tragedia nacional para escribir una poesía más auténtica, para escribir con más libertad dentro de la poesía deshumanizada. Es una obra de poesía existencial desarraigada en la que el mundo es un caos, una angustia. Hijos de la ira es un grito de protesta contra las injusticias, el odio, la crueldad. El poeta pregunta con desgarro a Dios sobre el sentido de tanta pesadumbre. Está escrito en versículos rompiendo con el formalismo imperante. Para la crítica con este libro se inicia la poesía realista en España. Está totalmente ajeno a la poesía oficialista y supone una renovación de la ideología estética del autor.

Alonso va a ser el primer `poeta español que incorpora de una manera constante cualquier tipo de vocabulario al lenguaje poético para referirse a la belleza y a la fealdad, a la seriedad y al humor, a la pulcritud y a la vulgaridad con igual derecho y dentro del mismo poema.

Hijos de la ira se convierte así en el punto de partida de toda una corriente antirretórica, existencial, libre y doloridamente humana.

III.IV. VICENTE ALEIXANDRE

Vicente Aleixandre por A. López Alarcón

Nació en Sevilla en 1998, Pasa su infancia en Málaga y en 1909 se trasladó con su familia a Madrid, ciudad en la que residió ya toda su vida. Aunque por sus estudios y primeros trabajos parecía que esperarle una carrera profesional de economista o profesor, una enfermedad crónica le obligó a pasar largas temporadas de reposo y a vivir casi recluido en su domicilio. Seguro que esta circunstancia le condicionó a su dedicación literaria por ser ávido lector. Descubre la lírica a través de los versos de Rubén Darío, al que siguieron Machado, Juan Ramón y Bécquer. En 1928 publicó su primer libro y en 1933 recibió por La destrucción y el olvido el Premio Nacional de Literatura. Por entonces, es amigo de muchos de lo poetas del 27, y poco después estrechará relaciones con Pablo Neruda y Miguel Hernández. Republicano, durante la Guerra Civil permaneció enfermo en Madrid donde continuó al final de la contienda. En la posguerra y durante muchos años su casa y su digna figura personal se convirtieron en lugar de acogida para los nuevos poetas. En 1949 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1977 recibió el Premio Nobel de Literatura, galardón que él mismo insistió en considerar colectivo para todos los poetas de su generación. Falleció en Madrid en 1984.

Es uno de los poetas españoles que más cultivó el surrealismo. En Aleixandre se manifiesta un deseo de integración y comunicación con lo universal, de ahí el paisaje de su poesía. Dicha unión se consigue gracias a la unión de dos grandes ejes: el amor y la muerte. Su obra suele dividirse en tres etapas:

- Vanguardista. Aleixandre asume los postulados vanguardistas con entera libertad, tanto en la expresión como en la exploración del subconsciente, y llega a ser uno de los máximos representantes de esta corriente poética. En la primera etapa de su producción se enfrenta a la imperfección, la angustia y la fragilidad humanas. Aleixandre se muestra panteísta y desea fundirse con la naturaleza como modo de participar en su armonía. Esa pasión hacia la tierra se concreta en la abundancia de vocablos del mundo mineral, animal o vegetal, así como en las imágenes cósmicas y telúricas y en las hipérboles grandiosas. Destacan los libros Ámbito (1928), Espadas como labios (1930-1931), La destrucción o el amor (1933) y Sombras del paraíso (1939-1943). Los componentes surrealistas se funden con los elementos clásicos.

- Abandono del surrealismo. Se observa paulatinamente una visión solidaria y grandiosa del hombre, el poeta desea convertirse en voz del pueblo. Historia del corazón (1945-1953) y En un vasto dominio (1858-1962) son los poemarios de esta etapa. En ellos el poeta se reconoce en los demás y el ser humano pasa al primer plano  del texto desplazando a la naturaleza. Son ahora claves conceptos como solidaridad, esfuerzo, lucha, colectividad. La poesía cobra una dimensión temporal e histórica y se aleja de la atemporalidad cósmica.

- Período metafísico. O poesía de senectud. Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974), en los que predominan la meditación y la reflexión con gravedad, hondura y serenidad abordando el tema del fin de la vida que siente ya próximo. Late en estos versos últimos su inicial panteísmo materialista al concebir la muerte como integración en el cosmos.

III. V. FEDERICO GARCÍA LORCA.


Nació en 1898 en Fuentevaqueros (Granada). Su acomodada procedencia social facilitó su esmerada educación y, finalmente, su exclusiva dedicación a la literatura. Comienza Derecho y Letras en la Universidad de Granada. Inicia también estudios musicales. En 1919 se traslada a la Residencia de Estudiantes de Madrid donde entra en contacto con las ideas literarias entonces en boga y trata relación con escritores consagrados como Juan Ramón Jiménez, y con los muchos jóvenes artistas que se hospedan en la Residencia. Aunque termina los estudios de Derecho nunca ejerció, se entrega por entero al mundo literario. El éxito le llega tras la publicación en 1928 de Romancero gitano. Viaja a Nueva York cuya estancia dejó una profunda huella. Allí asiste a representaciones de teatro moderno que lo convencen para renovar a fondo el panorama del teatro español. Con el advenimiento de la Segunda República, Lorca toma parte activa de la nueva política cultural dirigiendo el grupo teatral La Barraca. Triunfa como dramaturgo en España y en Argentina. Su figura pública se agranda y con ello se acentúa la animadversión que desde años atrás sentían hacia él los sectores más reaccionarios de la sociedad española. Gras la exitosa representación en Barcelona de Doña Rosita la soltera en 1935, con Margarita Xirgu como protagonista, las críticas conservadoras arrecian, a lo que Federico replica en carta a su familia:

Claro es que las derechas tomarán todas estas cosas para seguir su campaña contra mí y contra Margarita, pero no importa. Es casi conveniente que lo hagan, y que sepan de una vez los campos que pisamos. Desde luego, hoy en España no se puede ser neutral.

Durante la campaña electoral de 1936, Lorca apoya públicamente al Frente Popular y participa en numerosos actos de las izquierdas. Inquieto ante la inminencia del golpe militar, marcha a Granada, pensando que en su casa familiar se encontraría más seguro. Pero la sublevación triunfa en la capital andaluza y, aunque se refugia entonces en casa del poeta Luis Rosales, de destacada familia falangista, es detenido y asesinado en la campiña granadina junto a un maestro y dos banderilleros anarquistas.

Por su talante humano, Lorca no pasó nunca inadvertido. De un vitalismo y una simpatía natural desbordantes, fue habitual centro de atención en grupos y reuniones.

Fue Lorca un poeta riguroso en el que se aúnan sabiamente inspiración, conocimiento de los más diversos autores y fuentes, y técnica compositiva. Confluyen en él la capacidad para conocer y asimilar todo tipo de poesía, y la facultad para personalizar y hacer suyos todos los influjos.

Formalmente aparecen unidas en su poesía la pasión y la perfección, lo humano y lo estéticamente puro, lo popular y lo culto. Le atrae la poesía tradicional, el cante jondo, los cancioneros de los siglos XV y XVI, la poesía árabe, Góngora, Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Machado, Unamuno, Rubén Darío, Neruda… en su obra de inspiración folclórica encontramos recuerdos de juegos, amores imposibles, evocación melancólica de la niñez, de Andalucía o del mar. En sus composiciones de inspiración personal, será el sentimiento del destino trágico del hombre. Los principales poemarios de Lorca son:

- Canciones (1921-1924). Lorca depura y esencializa la lírica popular, que ha podido sentir plenamente en forma de juegos y canciones durante su infancia, pero en sus versos ya son característicos el desencanto y la desilusión, el amor, la muerte y la rebeldía, temas constantes en su obra posterior. Estilísticamente se advierten en él tanto la impronta modernista como la neopopularista, así como el gusto por lo musical.

- Poema de cante jondo (1921-1924, publicado en 1931). Lorca expresa su dolor ante la vida a través de los cantes de nuestra tierra. En sus versos trata el tema del amor y la muerte en el ambiente de una Andalucía trágica y legendaria con versos cortos y asonantados en los que la musicalidad sirven a la densidad y a la gravedad dramática.

- Romancero gitano (1924-1927, publicado en 1928). Lorca se preocupa por los marginados. Aparece el tema del destino trágico del hombre. Es sin duda una de las cumbres de la poesía lorquina. Se dan cita en e´la tradición más culta, la audacia vanguardista y, por supuesto, los ritmos y técnicas poéticas más populares. El gitanismo, el andalucismo y un supuesto folclorismo fácil (que le censuraron Buñuel y Dalí) esconde, en realidad, una visión del mundo y de la vida de los hombres en clave mítica, toda ella marcada por un destino trágico del mejor sabor clásico. No existe en este poemario deseo de evasión a tiempos inmemoriales de corte romántica o modernista, sino angustia ante una realidad que desde siempre parece haber sido hostil a las fuerzas de la vida. Los gitanos alcanzan trascendencia universal aunando historia y mito en una poesía en la que la culpa, como si de un pecado original se tratara, adquiere dimensiones cósmicas y afecta a todos aquellos seres cuya ambición de plenitud se estrella ante una realidad que ahoga los instintos más puros.

- Poeta en Nueva York (1929-1930). Es una obra surrealista de libertad expresiva, de desinhibición erótica, en la que utiliza imágenes y metáforas audaces y alucinantes, escrita en versos libres que refleja el impacto que esta ciudad le produjo. Se advierte el ahogo y la rebelión contra un mundo deshumanizado. Los temas del libro son el materialismo, la esclavitud del hombre por la máquina, la injusticia social, los negros (marginados como los gitanos). Estos poemas son fruto de la aguda crisis personal del escritor en consonancia con la crisis de final de la década de los veinte que dan lugar a aceradas críticas a la deshumanización, la pobreza e insolidaridad inherentes a las grandes aglomeraciones urbanas. Hay en Poeta en Nueva York una implacable denuncia de la sociedad capitalista en la que todo queda subordinado al poder omnímodo del dinero.

- Sonetos del amor oscuro (1935-1936). No conocido en su integridad hasta época reciente. Desarrolla el tema del amor prohibido, su pesonal experiencia amorosa, siempre debatiéndose entre el gozo y el dolor.

- Llanto `por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1935). Es una gran elegía a la muerte de su amigo torero, donde se fusiona lo popular y lo culto.

Un capítulo aparte es su obra teatral, al mismo nivel en importancia que la lírica y de la que trataremos en el capítulo dedicado a la dramaturgia de esta época.

III. VI. PEDRO SALINAS


Nació en Madrid en 1892. Se dedicó primero a la docencia de la literatura primer en la Sorbona como lector y luego como catedrático en la Universidad de Sevilla. En 1936 marcha a Estados Unidos y ejerció como profesor en varias universidades americanas. Murió en Boston y fue enterrado en Puerto Rico. Aunque sobresale su obra lírica, es considerado uno de los mejores poetas del amor, no solo de la Generación del 27, sino de toda la historia de la literatura europea, Salinas escribió también teatro, una novela e importantes estudios de crítica literaria. Su “aventura hacia lo absoluto”, como él mismo califica su poesía, ha sido dividida en tres etapas:

- Etapa inicial (hasta 1932). Poesía pura influido por Juan Ramón Jiménez sin que falten en ella importantes elementos futuristas. Poemarios de esta etapa: Presagios (1923), Seguro Azar (1929) y Fábula y signo (1931).

- Etapa de madurez (1935-1939). Consta también de tres poemarios: La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939). Los tres forman un ciclo amoroso: si La voz a ti debida es el mutuo descubrimiento gozoso de los amantes, Razón de amor expresa ya la tristeza y la nostalgia por el amor acabado y Largo lamento, el dolor y la resignación ante el imposible reencuentro.

- Etapa del exilio (desde 1939). En este período sufre Salinas un profundo conflicto entre su fe sincera en el ser humano y las amargas circunstancias exteriores (exilio, Guerra Civil, Segunda Guerra Mundial, lanzamiento de la bomba atómica…). Sus obras fundamentales son El contemplado (1946), Todo más claro (1949) y Confianza (1955).

La poesía de Salinas funde de modo peculiar lo intelectual y lo sentimental, busca ahondar en las emociones profundas, pero en todo momento más como experiencia intelectual que pasional. Al igual que su compañero Jorje Guillén, Salinas busca la esencia de las cosas, convirtiéndola enmateria lírica. Usa un lenguaje poco recargado, antirretórico. Utiliza una métrica variada y, generalmente, sin rima. Para Salinas la poesía es una experiencia personal, única e individual, que el artista aspira a transmitir luego a los demás, sin calcular si éstos son minorías selectas o grandes mayorías.

III. VII. RAFAEL ALBERTI


Nació en el Puerto de Santa María en 1902. Con su familia se traslada a Madrid y, aunque muy joven, tienen ya notable sensibilidad que dirige hacia la pintura (pintor antes que poeta, nunca abandonó su afición por la pintura). Durante los períodos de reposo por una enfermedad pulmonar se intensifica su dedicación literaria y muy rápidamente destaca como poeta. En 1925 obtienen ya el Premio Nacional de Literatura. Desde entonces se suceden sus libros poéticos, en tanto que estrecha relaciones con otros poetas de su generación. Ingresa en el Partido Comunista y tuvo una muy activa participación política durante la república y la Guerra Civil. Al final de esta emprendió el camino de un largo exilio, primero en Francia y después en Argentina. Alelí continuó incansable su labor literaria. En los años 60 se estableció en Roma. En 1977, muerto Franco, regresa a España. Fue diputado comunista en las nuevas Cortes democráticas y en 1983 recibió el Premio Cervantes.

En la obra de Alberti aparecen gran cantidad de temas, de tonos (del humorístico y juguetón al angustiado); de lo sentimental a lo reivindicativo y comprometido) y de estilos (poesía pura, neopopularismo, barroquismo, futurismo, surrealismo…).

Temas constantes en su poesía son la continua vuelta a sus raíces, la búsqueda continua de la arboleda perdida, la irreprimible nostalgia por su tierra, por el mar, por España…

Las principales etapas de su obra son:

- Etapa neopopular. Marinero en Tierra (1924), La amante (1926) y El alba de alhelí (1927). En estas obras desarrolla el tema de la nostalgia, centrada en su tierra natal y en el mar, como símbolo de la pureza asociada a la infancia, al paraíso natural. En los versos se aúna la tradición popular con una cierta estilización vanguardista, no falta ni el rigor técnico ni otras influencias como la de la antigua lírica tradicional.

- Etapa de vanguardismo y barroquismo. En esta etapa se inscriben dos obras básicas:
* Cal y canto (1926-1927). Poemario gongorino y futurista en el que se observa gran dominio de la técnica. Aborda el tema de los mitos modernos. El título hace referencia al hermetismo de esta lírica.

* Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929). Se trata de un libro futurista dedicado a las figuras del cine mudo.

- Etapa surrealista. Sobre los ángeles (1929). Este libro responde a una crisis religiosa y vital del poeta y es, quizás, su mejor obra. Está escrita en versos libres, cortos al principio , progresivamente mayores (versículos). El poeta se ve sin luz para siempre, expulsado del paraíso perdido, y va errando por un mundo caótico y sin sentido. Los ángeles, que dan título al libro, simbolizan la crueldad, la tristeza, la desesperanza, la muerte, etc.

- Etapa cívica. Se trata de obras de temática social y política, de tono revolucionario. Elegía cívica (1930), El poeta en la calle (1930-1931), etc. Es una poesía de urgencia, a veces de calidad, a veces panfletaria.

- Etapa del exilio. Se caracteriza por la mezcla de diversos estilos y temas; predominan las obras sobre el destierro y la añoranza de la patria perdida. Retornos de lo vivo lejano (1948-1952); Roma, peligro para caminantes (1964-1967). También continúa escribiendo poesía política: Entre el clavel y a espada (1945) dedicado a Pablo Neruda donde el amargo sabor de la derrota impregna el libro con un tono melancólico y elegíaco y Las coplas de Juan Panadero (1949).

El toda la poesía de Alberti conviven la tendencia folclórica y de acercamiento a la poesía popular con el lenguaje vanguardista complejo y rupturista. Marinero en tierra y Sobre los ángeles reflejan cada una de estas tendencias. Se trata de una poesía en permanente cambio que bebe de las fuentes tradicionales para revitalizarlas y renovarlas, de ahí la constante evolución estilística de este poeta.

III. VIII. LUIS CERNUDA

Luis Cernuda por Gregorio Prieto

Luis Cernuda nace en 1902 en Sevilla. De niño tienen contacto con la poesía a través de la lectura de Bécquer, un escritor especial para Cernuda. Cuando estudia bachillerato escribe los primeros versos. Comienza sus estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla y en el primer curso tienen como profesor a Pedro Salinas, cuyas orientaciones literarias fueron muy importantes: clásicos españoles como Gracilazo y Fray Luis, y escritores franceses modernos, sobre todo Mallarmé, Rimbaud, André Gide… Los libros de este último suponen una importante ayuda, como el propio Cernuda comentío, “para resolver o para reconciliarme, con un problema mío decisivo”, en referencia a su homosexualidad.

Antes de licenciarse en Derecho intensifica su relación con la poesía: escribe los primero poemas, conoce a Juan Ramón Jiménez, publica sus primeros versos en la Revista de Occidente, viaja a Madrid donde conoce a intelectuales y poetas… Tras la muerte de su madre abandona Sevilla, viaja a Málaga y conoce al grupo de Litoral y se marcha a Madrid. En la capital participa, tímido y retraído, en el ambiente literario con su imagen de dandy, siempre “envuelto en la superficie de su elegancia”, como lo verá su buen amigo Vicente Aleixandre. Marcha a Toulouse como lector, viaja a París y se interesa especialmente por el mundo de Superrealismo. En 1929 regresa a Madrid inmerso en una época de ebullición social y personal. En 1933 expresa sus simpatías con el comunismo y participa en las Misiones Pedagógicas. En 1936 se edita sus poesías completas bajo el título de La realidad y el deseo.

Con el estallido de la Guerra Civil, Cernuda apoya activamente la causa republicana; llega a alistarse como voluntario en las milicias populares. En 1938 parte a Inglaterra para dar una conferencia y no regresará más. En Gran Bretaña ejerce como profesor en Glasgow, Cambridge y Londres, y toma contacto con la tradición poética inglesa, algo determinante en la evolución de su obra. Viajará a Estados Unidos y a México, donde fijará su residencia en 1952 donde muere en 1963 “peregrino”, lejos de una España, “en la que regenta hoy la canalla” dice un verso suyo.

Su obra se basa en el contraste entre el deseo de realización personal y los límites impuestos por la realidad. Los temas más habituales son la soledad, el deseo de un mundo habitable y, sobre todo, el amor, ya exaltado, ya insatisfecho, ya prohibido.

Una vez que publica La realidad y el deseo (1936), va engrosando paulatinamente esta obra hasta su versión definitiva en 1964, por lo que esta obra está estructura en varios ciclos:

- Inicios. Aúna la poesía pura (Perfil del aire 1924-1927) y la clásica, influida por Gracilaso (Égloga, elegía y oda, 1927-1928).

- Surrealismo. Un río, un amor (1929) y Los placeres prohibidos (1931). La homosexualidad está en la raíz del desarraigo y de la enajenación del poeta, la imposibilidad de conciliar realidad y deseo revela también otro dramático conflicto interior: el deseo moviéndose entre seres y  mundos ideales está condenado la insatisfacción, pues la realidad es efímera, imperfecta; en consecuencia, la posesión amorosa que se anhela, permanente y absoluta de cuerpos y conciencias, conduce a la frustración.

- Plenitud. Su obra capital es Donde habite el olvido (1932-1933), un libro triste, desolado y profundamente sincero con un lenguaje ya propio. Sus versos tienden a la meditación a la sobriedad. Surgen otros temas como la soledad, el hastío, la añoranza de un mundo más habitable, la exaltación de la belleza…

Después de la guerra continúa con su línea de depuración estilística y trata el tema como el de la patria perdida, recordada con añoranza o rechazada. Persiste siempre su amargura. De esta época es Desolación de la quimera (1956-1962), obra final en la que reafirma todo su pensamiento.

En prosa escribe Ocnos (1942), inolvidable evocación de Sevilla desde la distancia y Variaciones sobre tema mexicano. Fue también un agudo crítico literario y reputado traductor de autores como Shakespeare.

El valor de la poesía de Cernuda fue reconocido muy tardíamente en España: en los años cincuenta con el homenaje de la revista Cántico y, sobre todo, con el de La caña gris de 1962, cuando es reivindicado por la llamada Generación de 1950, en especial por José Ángel Valente, Francisco Brines y Jaime Gil de Biedma. No obstante, su presencia en las generaciones más jóvenes lo sitúan, quizás, como el poeta más cercano y actual de la Generación del 27.

III. IX EMILIO PRADOS  (Málaga 1989 – México 1962).


Desde pequeño fue persona tímida y enfermiza, aficonada a la Naturaleza y a la contemplación del mar, de exquisita sensibilidad y hondo sentido de la justicia. En su niñez marcha a estudiar a Madrid, conoce a Juan Ramón Jiménez y se aficionó a las lecturas filosóficas. En la República se sitúa en la izquierda revolucionaria y durante la Guerra Civil participó de modo muy intenso a favor de la República. En 1939 marcha a Francia y desde allí a México, donde transcurrirá todo su exilio.
Fundador junto con Altolaguirre de la revista literaria Litoral. Su producción lírica fue prolífica. En su poesía se percibe una tendencia a la interiorización.   Destacan Tiempo (1925), Canciones del farero (1926) y Vuelta (1927). En su obra se observa una síntesis entre la tradición arábigo-andaluza y la lírica vanguardista, especialmente la surrealista.

III. X MANUEL ALTOLAGUIRRE  (Málaga 1905 – Burgos 1959).

Manuel Altolaguirre por José Moreno Villa

Estudió de Derecho en Granada pero nunca ejerció, se dedicó de pleno a la literatura desde el oficio de impresor. Desde muy joven fue el alma de la revista Litoral. Realiza actividades editoras e impresoras en Madrid, en su imprenta se edita la revista de Pablo Neruda, Caballo verde para la poesía. Durante la Guerra Civil, Altolaguirre tomó decidido partido por la causa republicana y con ella colaboró como impresor, poeta, dramaturgo y también como director del grupo teatral La Barraca tras el asesinato de Lorca. En 1939 salió de España y pasó varios meses en un campo de concentración francés. En el exilio vivió en Cuba y en México. Viaja a España a una presentación en el Festival de Cine de San Sebastián y muere accidentalmente en Burgos.


Entiende la poesía como una forma de conocerse y conocer el mundo. Altolaguirre ha sido calificado como poeta romántico. Su obra Las islas invitadas es publicada en 1926 y progresivamente ampliada hasta 1946. 

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Las Sinsombreros (Las mujeres del la Generación del 27) 


miércoles, 26 de abril de 2017

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: LA CARBONERILLA QUEMADA

OPCIÓN B – PAU 2013

LA CARBONERILLA QUEMADA 

   En la siesta de julio, ascua violenta y ciega,
prendió el horno las ropas de la niña. La arena
quemaba cual con fiebre; dolían las cigarras;
el cielo era igual que de plata calcinada.

...Con la tarde, volvió –¡anda, potro!– la madre.
El pinar se reía. El cielo era de esmalte
violeta. La brisa renovaba la vida...

La niña, rosa y negra, moría en carne viva.
Todo le lastimaba. El roce de los besos,
el roce de los ojos, el aire alegre y bello:
— «Mare, me jeché arena zobre la quemaúra.
Te yamé, te yamé dejde er camino... ¡Nunca
ejtubo ejto tan zolo! Laj yama me comían,
mare, y yo te yamaba, y tú nunca benía!»
 
Por el camino –¡largo! –, sobre el potrillo rojo,
murió la niña. Abiertos, espantados, sus ojos
eran como raíces secas de las estrellas.
La brisa jugueteaba, ensombrecida y fresca.
Corría el agua por el lado del camino.
Ondulaba la yerba. Trotaban los pollinos,
oyendo ya los gritos de los niños del pueblo...  

Dios estaba bañándose en su azul de luceros.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Historias [para niños sin corazón]

1.    Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto.
2.    2.a. Indique el tema del texto.
2.b. Resuma el texto.
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto.
_____________________________

1. Organización de las ideas.  

        Estamos ante un texto que, aunque eminentemente lírico, presenta un marcado carácter narrativo, por lo que su estructura se puede desglosar siguiendo el modelo organizativo de la narración: presentación – complicación - desenlace, si bien este esquema queda difuminado por la presencia de un yo poético y la profusión de recursos poéticos.


Primera parte: primera estrofa. La voz lírica introduce el cronotopo y la ambientación de la escena: el mes de julio a primera hora de la tarde, el interior, un horno de hacer carbón; el exterior, los elementos de la naturaleza que rodean el escenario acordes con la temperatura del foco. Se prenden las ropas de la niña.

Segunda parte: del verso quinto al décimo cuarto. Se desarrolla la complicación de la escena: la madre de la niña vuelve del campo y encuentra a la niña moribunda abrasada por las llamas, esta le traslada, en un estilo directo reproduciendo el habla local de la clase más popular de la zona, la angustia y el dolor que había pasado.

Tercera parte: Desde el verso décimo quinto hasta el vigésimo segundo. La niña muere mientras todos los elementos que rodean la tragedia se muestran vitalistas. El último verso es un colofón o apéndice en el que se sugiere la pasividad de Dios ante la tragedia.

2.    2.a. Tema. Expresión poética impresionista de la muerte accidental de una niña abrasada en un horno.

2. b. Resumen. A primera hora de la tarde del mes de julio, las ropas de una niña prenden y se desata la tragedia en un horno de hacer carbón. Mientras esto ocurre, los alrededores muestran su naturaleza espléndida y alegre. La madre de la niña regresa montada en un potro atravesando un esplendoroso pinar cuando llega y se encuentra con el desastre, sin tiempo de salvar a la niña que, moribunda, le susurra las veces que la llamaba. Camino del pueblo muere la niña mientras, una vez más, la naturaleza y los niños del pueblo muestran su viveza.

3.   Comentario crítico.

No es de extrañar que la personalidad extremadamente sensible de Juan Ramón Jiménez se sintiera sacudida ante un acontecimiento de la magnitud que expresa el poema: la muerte de una niña quemada en un horno de hacer carbón. Aunque no tenemos datos para corroborar el suceso, el hecho es compatible con la época de Juan Ramón, ya que la actividad de hacer carbón vegetal en hornos era –y aun hoy lo sigue siendo- habitual entre las clases más modestas en la zona de las marismas del Guadalquivir, comarca en la que se localiza el pueblo natal del poeta, Moguer. La sensibilidad y la ternura de Juan Ramón hacia los niños y la vocación por la plasmación de estampas de su pueblo, nos ayudan a ubicar el texto dentro de sus primeras producciones líricas, aquellas en las que se difuminan las fronteras de la prosa y el verso dando muestras del depurado estilo modernista cultivado por Juan Ramón en su primera etapa poética, la denominada sensitiva. Así lo muestra la intensidad lírica del texto que nos recuerda a las de Platero y yo por varios motivos: el hibridismo entre prosa y verso, en este caso narración lírica versificada en alejandrinos (versos característicos del movimiento modernista, con rima asonante que, junto con los acentos aportan la musicalidad al poema);  la presencia de una niña, la infancia es protagonista en la poesía de Juan Ramón por la pureza e ingenuidad que representan motivando siempre ternura y bondad; la presencia de la naturaleza, la plasticidad en las descripciones de paisajes que enmarcan la escena en un contraste de sensaciones, las trágicas del interior del horno con las placenteras y deleitosas del exterior; la reproducción del habla más popular con la trascripción de localismos fonéticos que aportan viveza y autenticidad al poema.

Todas estas características crean es una estampa impresionista modernista en el que la forma y el contenido se conjugan para reproducir al mismo tiempo emotividad, conmoción, sensibilidad, belleza y dolor. Estas sensaciones son producto de la selección de recursos expresivos tan característicos de Juan Ramón en su etapa modernista: la profusa adjetivación que aporta textura plástica al poema (ascua violenta y ciega, plata calcinada, aire alegre y bello, raíces secas…), cromatismo al gusto de los colores recurrentes en la poesía Juan Ramón (violeta, rosa y negra), efectos sinestésicos (dolían las cigarras, aire alegre y bello, carne viva), personificaciones (la brisa jugueteaba, corría el agua) y las metáforas (raíces secas de las estrellas, cielo esmalte violeta, azul de los cielos), recurso que a partir del Modernismo alcanza toda la fuerza poética. Todos estos recursos vienen a intensificar el dramatismo de la escena fundiendo el dolor y la belleza, la pena y el preciosismo, la vulgaridad del habla de la niña con la sublimidad de la delicadeza, en definitiva, la perfección y la armonía desde los contrastes más radicales.


Como decía Dámaso Alonso, nunca llegaremos a alcanzar la razón única de un poema, en Juan Ramón esa “verdad” se complica porque su fijación creativa es la de alcanzar la Belleza y la Eternidad creando una realidad propia, sensitiva y emocional, cuya vinculación con el mundo externo no se establece en la mayoría de los casos con facilidad. Sin embargo, el poema que nos ocupa se presta a resaltar el contenido por el carácter indeleble del suceso trágico que plasma y la fatalidad fruto de una situación de injusticia social que, como en Platero y yo, retrata a esa población del pueblo de Moguer (de la comarca en general) en donde los niños y niñas realizaban trabajos muy peligrosos, situaciones  que en Juan Ramón Jiménez provocan la conmoción y son fuente de inspiración poética. Por último, resaltar la fuerza del verso que cierra el poema, en el que menciona la actitud de Dios, más en consonancia con el dios deseante, inconscienteque con el deseado de su lírica panteísta posterior y que Juan Ramón define como conciencia universal sensible e inteligente, acorde con los humanos que gozan de las mismas cualidades. Un poema aparentemente sencillo, La carbonerilla quemada, una fuente de recursos que dan muestra de la perfección formal y estética propia de un poeta que representa una de las mayores cumbres de la poesía española de todos los tiempos.

ROD 



lunes, 24 de abril de 2017

NOVECENTISMO Y VANGUARDIA

I. EL NOVECENTISMO

Se conoce como Novecentismo el movimiento cultural característico de la segunda década del siglo XX el cual se opone decididamente a cuanto se considera todavía como propio del ochocientos. En el campo literario, se entienden por decimonónicos no solo el Romanticismo y el Realismo, sino también la literatura finisecular que de forma genérica se le denomina modernista. La decadencia del Modernismo durante el segundo lustro del siglo es patente y las nuevas revistas literarias preconizan ya una literatura diferente. Estas revistas, alentadas en su mayoría por Ortega y Gasset, sirven de cauce de las nuevas inquietudes intelectuales: Prometeo, Faro, Europa…, más adelante, a partir de 1923, es la Revista de Occidente, también fundada por Ortega, la publicación cultural más notable y el órgano de expresión de la ya bien asentada intelectualidad: Ortega, d´Ors, Azaña, Marañón, Pérez de Ayala…, que se convirtieron paulatinamente en los escritores que al lado de los ya consagrados como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado o Valle-Inclán dominaban el panorama cultural español.

El Novecentismo consiste, por tanto, en la consolidación de un tipo de intelectual diferente. Ya no se trata de los bohemios modernistas, sino de profesionales (filósofos, científicos, filólogos, juristas …) sólidamente formados. Estos orígenes intelectuales explican muchas de las características comunes de estos escritores:

- RACIONALISMO. Frente al irracionalismo modernista, los novecentistas persiguen el rigor intelectual.

- ANTIRROMANTICISMO. Se rechaza lo pasional y lo sentimental, se prefieren las actitudes equilibradas y la expresión intelectualizada de las expresiones.

- DEFENSA DEL “ARTE PURO”. El arte ha de tener entidad por sí mismo y debe estar diferenciado de disciplinas como la sociología o la psicología. El arte tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ha de ser, por tanto, vehículo para preocupaciones religiosas o políticas ni de emociones privadas.

- ARISTOCRATISMO INTELECTUAL. La búsqueda de la objetividad y de la perfección hace que los textos de estos autores se dirijan casi exclusivamente a entendidos, también la literatura, que está concebida para minorías selectas, o en expresión de Juan Ramón Jiménez, para la inmensa minoría.

- ESTILO CUIDADO. El ideal de la “obra bien hecha” lleva a una extrema preocupación por la concepción y estructura de las obras y por su lenguaje, con lo que se rechaza tanto el oropel modernista como el realismo chato y vulgar y se persigue un estilo pulcro y cuidado.

La penetración de las distintas vanguardias en la cultura española comienza a producirse desde finales de la primera década del siglo. Por tanto, la difusión de los nuevos principios estéticos vanguardistas viene a  coincidir prácticamente en el tiempo con el desarrollo del Novecentismo, con el que la vanguardia comparte muchos rasgos, de modo que es difícil establecer una frontera tajante que separe Novecentismo y Vanguardismo:

El Novencentismo vive y produce la misma atmósfera que dará lugar al nacimiento de la literatura de vanguardia. No es posible marcar una clara diferencia entre Nocecentismo y Vanguardia. Muchas veces los autores son los mismos […]. El rasgo unificador más claro es la postura intelectual ante el hecho artístico, así como el convencimiento de que es preciso un cambio estético y ético. Novecentismo y Vanguardismo no son, al fin y al cabo, sino variantes de una preocupación general por el hombre que se produce en Europa, coincidiendo con la entrada del nuevo siglo y bajo la conmoción social que significará el cambio de las relaciones de poder: crisis colonial, revolución soviética, Primera Guerra Mundial, desarrollo de las organizaciones proletarias… 
Jorge Urrutia: El Novenentismo y la renovación vanguardista.

La actividad de los escritores novecentistas no se circunscribe al plano intelectual o artístico, participan con asiduidad en la vida política de la época: durante la Primera Guerra Mundial, se muestran partidarios del bando aliado con el que identifican los ideales de libertad, cultura y progreso; son en su mayoría reformistas y con el tiempo republicanos, se presentan como decididos europeístas, son, por tanto, continuadores de la ideología burguesa progresista que desde mediados del siglo XIX se había gestado en España por los pensadores krausistas, seguidos luego por la Institución Libre de Enseñanza.

Antonio Machado, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala cofundadores de la Agrupación al Servicio de la República

La nómina de intelectuales es muy extensa, entre ellos, además del líder indiscutible Ortega y Gasset, se encuentran ensayistas como Eugenio d´Ors y Manuel Azaña, los filólogos Tomás Navarro Tomás y Federico de Onís, los historiadores  Américo Castro y Sánchez Albornoz, el político Salvador de Madariaga, el médico Gregorio Marañón, etc.

II. EL ENSAYO NOVECENTISTA

El carácter intelectual de los escritores novecentistas, su marcada tendencia a la reflexión y la abundancia entre ellos de críticos, filósofos, historiadores, eruditos, profesores, etc., hacen que el género del ensayo, por su carácter flexible y divulgativo, sea una de sus formas de expresión preferidas, sin olvidarnos de las novelas que también tienen un apreciable componente ensayístico.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1956)

En 1910 era ya catedrático de Metafísica de la Universidad Central de Madrid. Sus colaboraciones periodísticas y su activa presencia en la vida cultural lo hicieron destacar enseguida en la España de la época y, junto con Unamuno, (al que admiraba pero con quien tuvo importantes desencuentros) se convirtió en la figura intelectual de referencia durante lustros.

José Ortega y Gasset por Ignacio Zuloaga

Entre sus numerosos ensayos destacan Meditaciones sobre el Quijote (1914), España invertebrada (1921), Ideas sobre la novela (1925), La deshumanización del arte (1925) y La rebelión de las masas (1928).

Las ideas de Ortega ejercieron una notable influencia en la literatura española durante segunda y tercera década del siglo. En sus ensayos aborda los temas más diversos: filosofía, política, sociología, historia, antropología, psicología, etc.

Su pensamiento político-social hunde sus raíces en la tradición liberal española del XIX, pero evoluciona desde un socialismo regeneracionista hasta un liberalismo a ultranzas, para acabar por mostrarse decidido defensor de una minoría selecta, que rija los destinos del país y conduzca sabiamente a las masas poniendo coto a los excesos que puedan venir de éstas.

Esta ideología está también en las teorías estéticas. En su ensayo más importante sobre este particular, La deshumanización del arte, realiza un análisis minucioso del arte vanguardista. Para él, el arte nuevo es un arte hermético, solo accesible a minorías escogidas, intelectual (“el placer estético tiene que ser un placer inteligente”), antirromántico y antirrealista. Debe ser un arte puro, alejado de la psicología, de la sociedad, de la vida y de las experiencias personales, porque si no,

En vez de gozar del objeto artístico, el sujeto goza de sí mismo […]. Y esto acontecerá siempre que se haga consistir radicalmente el arte en una exposición de realidades vividas. Éstas, sin remedio, nos sobrecogen, suscitan en nosotros una participación sentimental que impide contemplarlas en su pureza objetiva.

El arte, por tanto, ha de deshumanizarse con la eliminación de los elementos humanos de la tradición romántica y naturalista. En ese proceso de pureza y de deshumanización, el principal recurso del poeta es la metáfora, que, al decir de Ortega, es “el más radical instrumento de deshumanización”, puesto que la metáfora supone siempre una desrealización.

EUGENIO D´ORS (1882-1954).

Líder del movimiento en Cataluña, primero en lengua catalana y posteriormente en castellano. En sus glosas y comentarios defendió una vuelta al clasicismo, un mayor rigor en la creación artística, un estilo muy elegante y una actitud más vital y optimista, con lo que se oponía directamente con el modernismo decadentista. Reputado crítico de arte con obras como Tres oras en el Museo del Prado (1923) y Lo barroco (1935). En la Guerra Civil se alineó con el bando sublevado y durante la posguerra fue quizás el intelectual más destacado de le España franquista.


III. LA NOVELA NOVECENTISTA

Las características del movimiento fueron adaptadas por Ortega y Gasset en su ensayo Ideas sobre la novela. En esta obra expresa el agotamiento de la novela tradicional y defiende que tendría que interesar más el ambiente que la acción:

La esencia de lo novelesco […] no está en lo que pasa sino precisamente en lo que no es pasar algo, en el puro vivir, en el ser y el estar de los personajes, sobre todo en su conjunto o ambiente.

El novelista debe cuidar el detalle y prescindir de definir a los personajes, cuyos rasgos han de ser descubiertos por el lector inteligente. Lo importante ya no será la trama de la novela, sino el juego intelectual, la estructura y el estilo.

Todas estas ideas orteguianas sobre el arte y la literatura se convirtieron en lugares comunes en la España de la época, bien para seguirlas o para atacarlas, y tuvieron gran importancia en la orientación de la literatura española a finales de los años veinte.


GABRIEL MIRÓ (1979-1930)

Retrato de Gabriel Miró por Tauler

Destaca por su cuidad expresión y su exquisito estilo. Sobresale por su temperamento, su sensibilidad exacerbada y su capacidad excepcional para captar sensaciones: luz y color, aromas, sonidos, colores… debido a su lirismo se le ha denominado “gran poeta de la prosa”. Su dominio del lenguaje es absoluto y en sus obras prevalece la belleza formal, pasando la acción a ser algo secundario. Sus personajes son inactivos, decadentes, que pasan por la novela sintiendo y sufriendo pero siendo incapaces de actuar, todo está supeditado a la percepción sensorial de tal forma que los objetos son los verdaderos protagonistas de sus obras. Las obras más interesantes son: Nuestro Padre San Daniel (1921), El obispo leproso (1926).

RAMÓN PÉREZ DE AYALA (1880-1962)

Ramón Pérez de Ayala por Sorolla

Representante de la novela intelectual, sus obras han sido relacionadas con la técnica del perspectivismo, que implica la bifurcación de la realidad, de los capítulos, de las columnas de texto: posee un estilo denso, irónico, capaz de reflejar tanto lo culto como lo popular. Comparte aspecto de todos los movimientos. Su última etapa novelística es la más interesante, en ella se centra en los temas universales del amor, la injusticia, la educación… Son consideradas sus mejores obras Los trabajos de Urbano y Simona (sobre la educación sexual de un modo irónica pero muy didáctico) y Tigre Juan (trata los tópicos del honor matrimonial y el donjuanismo).

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA (1888-1963)

Retrato de Ramón Gómez de la Serna por Diego Rivera


Cronista, articulista, literato, es un autor muy difícil de clasificar. Representa el primer novelista español adscrito a las vanguardias, cultivador de nuevas formas narrativas y de nuevas modos estéticos. Fue el creador de las llamadas greguerías, frases breves que encierran una pirueta verbal o una metáfora insólita (humorismo + metáfora = greguería). 

Sus novelas más celebradas son El incongruente (novela desordenada y absurda de un hombre que no encuentra un jueves. En ella se anticipa al surrealismo), y El hombre perdido (inaugura la novela nebulosa en la que se mezcla lo que sucedió realmente y lo que debió suceder).