miércoles, 26 de abril de 2017

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: LA CARBONERILLA QUEMADA

OPCIÓN B – PAU 2013

LA CARBONERILLA QUEMADA 

   En la siesta de julio, ascua violenta y ciega,
prendió el horno las ropas de la niña. La arena
quemaba cual con fiebre; dolían las cigarras;
el cielo era igual que de plata calcinada.

...Con la tarde, volvió –¡anda, potro!– la madre.
El pinar se reía. El cielo era de esmalte
violeta. La brisa renovaba la vida...

La niña, rosa y negra, moría en carne viva.
Todo le lastimaba. El roce de los besos,
el roce de los ojos, el aire alegre y bello:
— «Mare, me jeché arena zobre la quemaúra.
Te yamé, te yamé dejde er camino... ¡Nunca
ejtubo ejto tan zolo! Laj yama me comían,
mare, y yo te yamaba, y tú nunca benía!»
 
Por el camino –¡largo! –, sobre el potrillo rojo,
murió la niña. Abiertos, espantados, sus ojos
eran como raíces secas de las estrellas.
La brisa jugueteaba, ensombrecida y fresca.
Corría el agua por el lado del camino.
Ondulaba la yerba. Trotaban los pollinos,
oyendo ya los gritos de los niños del pueblo...  

Dios estaba bañándose en su azul de luceros.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Historias [para niños sin corazón]

1.    Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto.
2.    2.a. Indique el tema del texto.
2.b. Resuma el texto.
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto.
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1. Organización de las ideas.  

        Estamos ante un texto que, aunque eminentemente lírico, presenta un marcado carácter narrativo, por lo que su estructura se puede desglosar siguiendo el modelo organizativo de la narración: presentación – complicación - desenlace, si bien este esquema queda difuminado por la presencia de un yo poético y la profusión de recursos poéticos.


Primera parte: primera estrofa. La voz lírica introduce el cronotopo y la ambientación de la escena: el mes de julio a primera hora de la tarde, el interior, un horno de hacer carbón; el exterior, los elementos de la naturaleza que rodean el escenario acordes con la temperatura del foco. Se prenden las ropas de la niña.

Segunda parte: del verso quinto al décimo cuarto. Se desarrolla la complicación de la escena: la madre de la niña vuelve del campo y encuentra a la niña moribunda abrasada por las llamas, esta le traslada, en un estilo directo reproduciendo el habla local de la clase más popular de la zona, la angustia y el dolor que había pasado.

Tercera parte: Desde el verso décimo quinto hasta el vigésimo segundo. La niña muere mientras todos los elementos que rodean la tragedia se muestran vitalistas. El último verso es un colofón o apéndice en el que se sugiere la pasividad de Dios ante la tragedia.

2.    2.a. Tema. Expresión poética impresionista de la muerte accidental de una niña abrasada en un horno.

2. b. Resumen. A primera hora de la tarde del mes de julio, las ropas de una niña prenden y se desata la tragedia en un horno de hacer carbón. Mientras esto ocurre, los alrededores muestran su naturaleza espléndida y alegre. La madre de la niña regresa montada en un potro atravesando un esplendoroso pinar cuando llega y se encuentra con el desastre, sin tiempo de salvar a la niña que, moribunda, le susurra las veces que la llamaba. Camino del pueblo muere la niña mientras, una vez más, la naturaleza y los niños del pueblo muestran su viveza.

3.   Comentario crítico.

No es de extrañar que la personalidad extremadamente sensible de Juan Ramón Jiménez se sintiera sacudida ante un acontecimiento de la magnitud que expresa el poema: la muerte de una niña quemada en un horno de hacer carbón. Aunque no tenemos datos para corroborar el suceso, el hecho es compatible con la época de Juan Ramón, ya que la actividad de hacer carbón vegetal en hornos era –y aun hoy lo sigue siendo- habitual entre las clases más modestas en la zona de las marismas del Guadalquivir, comarca en la que se localiza el pueblo natal del poeta, Moguer. La sensibilidad y la ternura de Juan Ramón hacia los niños y la vocación por la plasmación de estampas de su pueblo, nos ayudan a ubicar el texto dentro de sus primeras producciones líricas, aquellas en las que se difuminan las fronteras de la prosa y el verso dando muestras del depurado estilo modernista cultivado por Juan Ramón en su primera etapa poética, la denominada sensitiva. Así lo muestra la intensidad lírica del texto que nos recuerda a las de Platero y yo por varios motivos: el hibridismo entre prosa y verso, en este caso narración lírica versificada en alejandrinos (versos característicos del movimiento modernista, con rima asonante que, junto con los acentos aportan la musicalidad al poema);  la presencia de una niña, la infancia es protagonista en la poesía de Juan Ramón por la pureza e ingenuidad que representan motivando siempre ternura y bondad; la presencia de la naturaleza, la plasticidad en las descripciones de paisajes que enmarcan la escena en un contraste de sensaciones, las trágicas del interior del horno con las placenteras y deleitosas del exterior; la reproducción del habla más popular con la trascripción de localismos fonéticos que aportan viveza y autenticidad al poema.

Todas estas características crean es una estampa impresionista modernista en el que la forma y el contenido se conjugan para reproducir al mismo tiempo emotividad, conmoción, sensibilidad, belleza y dolor. Estas sensaciones son producto de la selección de recursos expresivos tan característicos de Juan Ramón en su etapa modernista: la profusa adjetivación que aporta textura plástica al poema (ascua violenta y ciega, plata calcinada, aire alegre y bello, raíces secas…), cromatismo al gusto de los colores recurrentes en la poesía Juan Ramón (violeta, rosa y negra), efectos sinestésicos (dolían las cigarras, aire alegre y bello, carne viva), personificaciones (la brisa jugueteaba, corría el agua) y las metáforas (raíces secas de las estrellas, cielo esmalte violeta, azul de los cielos), recurso que a partir del Modernismo alcanza toda la fuerza poética. Todos estos recursos vienen a intensificar el dramatismo de la escena fundiendo el dolor y la belleza, la pena y el preciosismo, la vulgaridad del habla de la niña con la sublimidad de la delicadeza, en definitiva, la perfección y la armonía desde los contrastes más radicales.


Como decía Dámaso Alonso, nunca llegaremos a alcanzar la razón única de un poema, en Juan Ramón esa “verdad” se complica porque su fijación creativa es la de alcanzar la Belleza y la Eternidad creando una realidad propia, sensitiva y emocional, cuya vinculación con el mundo externo no se establece en la mayoría de los casos con facilidad. Sin embargo, el poema que nos ocupa se presta a resaltar el contenido por el carácter indeleble del suceso trágico que plasma y la fatalidad fruto de una situación de injusticia social que, como en Platero y yo, retrata a esa población del pueblo de Moguer (de la comarca en general) en donde los niños y niñas realizaban trabajos muy peligrosos, situaciones  que en Juan Ramón Jiménez provocan la conmoción y son fuente de inspiración poética. Por último, resaltar la fuerza del verso que cierra el poema, en el que menciona la actitud de Dios, más en consonancia con el dios deseante, inconscienteque con el deseado de su lírica panteísta posterior y que Juan Ramón define como conciencia universal sensible e inteligente, acorde con los humanos que gozan de las mismas cualidades. Un poema aparentemente sencillo, La carbonerilla quemada, una fuente de recursos que dan muestra de la perfección formal y estética propia de un poeta que representa una de las mayores cumbres de la poesía española de todos los tiempos.

ROD 



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