jueves, 20 de abril de 2017

LAS VANGUARDIAS

En el período anterior a la Primera Guerra Mundial surgen en Europa los movimientos vanguardistas que darán paso a una nueva concepción estética a través de la experimentación.

El término “vanguardista”, de origen bélico, viene a subrayar el carácter beligerante del nuevo arte, que sienta sus bases en los siguientes principios:

- Autonomía total del arte: Frente al arte realista y al concepto de verosimilitud nace el concepto de “arte por el arte” que significa una independencia total con la realidad y la naturaleza. El artista es un genio creador capaz de percibir la realidad desde otros ángulos y trasmitirla.

- Código poético aristocrático: la forma de expresión rechaza la correspondencia lógica del lenguaje, su finalidad es crear extrañeza, por eso el receptor tienen que tener una formación sobre la nueva estética. Las vanguardias sirvieron en la educación de unos códigos a receptores iniciados.

- Rechazo a la subjetividad, a todo vínculo afectivo entre el hombre y la naturaleza o los sentimientos. La finalidad del arte es lúdica o evasiva.

Tras la Primera Guerra Mundial, los movimientos artísticos vanguardistas se suceden,  en algunos países, adquieren un carácter profundamente radical y se comprometen en la transformación o la crítica de la sociedad existente. Sin embargo, estos movimientos se evaporan rápidamente  ante el propio agotamiento que supone la ruptura absoluta entre SER-SOCIEDAD-MUNDO, aunque sí dejaron una profunda huella sin la que sería imposible entender el devenir del arte en general y de la literatura en particular posterior. El arte ya no será lo mismo,  reflejará este irracionalismo rechazando lo figurativo, entusiasmándose por lo moderno, por los nuevos modos de expresión: la fotografía, la tecnología, cine etc. No se buscará la belleza y el feísmo se incorpora como una nueva e importante categoría artística.

Estos movimientos se desarrollan desde dos postulados filosóficos diferentes a partir del 1907:

- La filosofía positivista: representa la exaltación del progreso, de la sociedad industrial y el maquinismo.
- La filosofía existencialista: la que muestra su pesimismo ante una sociedad mecanizada en la que el hombre no puede ser feliz.

La profunda crisis de valores del cambio de siglo conduce a un rechazo de la razón por considerarla incapaz para comprender la vida, por ello se da primacía a lo irracional, a lo inconsciente.
Los principales movimientos de vanguardia son los siguientes:
  • El futurismo: ensalza los mitos y tópicos de la modernidad: la velocidad, las máquinas, la fuerza etc. Llegan a ensalzar la guerra y a propugnar la destrucción de los museos, de las bibliotecas, de todo lo relacionado con el concepto tradicional de arte. Tuvo importancia sobre todo en Italia y su fundador, Marinetti, estuvo muy cercano al fascismo.

  • El expresionismo: es un movimiento de origen alemán que deforma el mundo visible, como medio de trasmitir al receptor la conciencia trágica de la vida. Expresa la realidad vista desde un yo atormentado. Se caracteriza por sus colores fuertes, un cierto humor negro y una apología de la fealdad. Vasily Kandisky y Eduard Munch son pintores representativos de este movimiento, así como el dramaturgo Bertold Brecht, autor de obras de denuncia, comprometidas y antiburguesas, creador del teatro actual que favoreció, a través de las técnicas expresionistas, una nueva concepción de la puesta en escena, lo decorador y la dirección.  Estos rasgos pasarán también al cine por el carácter visual de este movimiento.  Parten de él Wilhelm Murnau y Fristz Lang. Se pueden encontrar elementos expresionistas en los esperpentos de Valle-Inclán y en las primeras obras de Baroja.
Fotograma de Nosferatu de Murnau.
El grito de Eduard Munch
  • El cubismo: se caracteriza por su espíritu de geometría y anula la profundidad de la perspectiva tradicional. Con ello las imágenes se aplanan y funden y se multiplican los puntos de vista. Picasso y Juan Gris son los nombres más representativos de este movimiento. De las artes plásticas emigra a otras artes dando lugar a diversos aspectos de una misma realidad, no solo de su imagen, sino también los conceptos y datos intelectuales que pueda aportar.
Violín y botella de tinta, por Juan Gris.

En poesía, el cubismo intenta anular lo anecdótico, se abandona la puntuación y la métrica es irregular. El poema, carente de elaboración, se convierte en una sucesión de anotaciones y estados de ánimo sin enlace visible, sin continuidad cronológica: se confunde lo presente, lo pasado y lo futuro. Son conocidos los caligramas de Apollinaire, en los que se aúnan poesía y pintura. Con el cubismo las fronteras del arte se desvanecen.


  • El dadaísmo: la primera guerra mundial supuso una crisis tal de valores que los dadaístas consideraban que sólo la protesta, el irracionalismo, la negación absoluta, la anarquía eran las respuestas coherentes a la estupidez del mundo. Se trata de la más violenta negación de la tradición artística. Tristán Tzara representa el dadaísmo literario y a él se le debe el nombre del movimiento, derivado de una palabra, dadá, arbitraria y sin significado. Dadá comparte con los otros ismos el mismo deseo de ruptura, el gusto por la provocación y el escándalo. Nota predominante del dadaísmo es su sentido del humor. Sus seguidores no se toman nada en serio, ni siquiera el arte.
  • El surrealismo: en 1924 el poeta André Breton publicaba en París el Primer Manifiesto del Surrealismo. El nuevo movimiento heredaba de su antecesor, Dadá, la idea de que la razón no es más que un molesto impedimento que obstaculiza el desarrollo de la creatividad. Es el movimiento vanguardista de máxima trascendencia y con vocación de perdurabilidad. Aboga por la libertad del artista desde dos dimensiones:
- Desde el inconsciente, sacando a relucir el mundo onírico que forma parte del ser humano. Escapismo a través de los sueños.  Influencia de Sigmund Freud y su obra La interpretación de los sueños. A partir de las teorías de Freud, surgen tendencias como la escritura automática (libre del control del yo) o el fluir de la conciencia (visible en el monólogo interior). En el ámbito de la novela se adoptaron muchas de sus ideas en torno al psicoanálisis.

La persistencia de la memoria, Salvador Dalí

- Desde la sociedad, en donde el hombre tiene que romper los lazos que lo unen con el medio, el artista es un ser libre que no se identifica con la sociedad burguesa y se revela contra la opresión y la injusticia social. Influencia del Marxismo que recorre Europa e inspira en los artistas un ansia de libertad social.

Esto se reproduce en la liberalización del lenguaje que se aleja del funcionamiento lógico y crea nuevas imágenes y conceptos a través de asociaciones semánticas que generan metáforas e imágenes. La influencia surrealista fue extraordinaria, ya que filtra todas las vanguardias y otorga una dimensión creativa. Será un movimiento que afectará a todas las artes, y entre ellas a la Literatura, provocando la revolución del lenguaje de la prosa y la lírica.

En cuanto a la estructura formal de los poemas, la sintaxis y la métrica, se tiende a emplear el versículo (verso extenso, sin rima, que se sustenta en las repeticiones paralelísticas). Otro de los rasgos más característicos es el empleo de las enumeraciones caóticas.
En España fueron destacados surrealistas Luis Buñuel y Salvador Dalí. En literatura sobresalen algunas obras de Rafael Alberti, García Lorca, Cernuda y Aleixandre. En la posguerra se continuará cultivando a través del movimiento postistas, y en los años sesenta recobrará, de nuevo, su vigor.
       
Ya en el ámbito hispánico, hay que nombrar dos importantes movimientos estéticos adscritos a las vanguardias literarias, el ultraísmo y el creacionismo.

Hasta final de la Primera Guerra Mundial no surgen en España un movimiento vanguardista organizado. Es cuando camino de su país, procedente de Francia, pasa por Madrid el poeta chileno Vicente Huidobro que en París había iniciado el movimiento denominado Creacionismo. Durante su estancia en Madrid, además de publicar cuatro volúmenes de poemas, difundió de forma activa los principios de la estética creacionista, según la cual los poetas no han de imitar a la Naturaleza, sino que debe crear él mismo nuevas realidades. Para ello, se prescinde de lo anecdótico y descriptivo, recurre a la imagen, pero no al modo tradicional como alusión a un referente real, sino en ilógica asociación que rompa con lo esperable y verosímil, para establecer entre las dos realidades una relación arbitraria. En palabras de Gerardo Diego, esta poesía no evoca, sugiere, es intraducible. En España el Creacionismos influyó decisivamente en la obras de dos importantes poetas: Gerardo Diego y Juan Larrea, pero sobre todo ayudó a a expandir los principios fundamentales de las Vanguardias y estuvo en el origen del ismo característicamente hispano: el Ultraísmo.

El Ultraísmo tuvo como primer impulsor a Rafael Cansinos Sáenz que publica el primer manifiesto del movimiento en 1918 y su principal representante es Ramón Gómez de la Serna.  En realidad el Ultraísmo recoge ingredientes de las diversas vanguardias (sobre todo del Cubismo, el Futurismo, del Dadaísmo y del Creacionismo) con la intención de crear caminos diferentes a los ya muy trillados del Modernismo. Utilizó como cauces de expresión  las numerosas revistas literarias que se editan. Los rasgos de la estética ultraísta son los mismos que los ya mencionados para otras vanguardias: el anhelo de la experimentación formal y temática, al tiempo que se muestra una abierta hostilidad de la tradición precedente. La vida del Ultraísmo fue efímera, mediada la década de los veinte se considera extinguida, pero aportó nuevos horizontes estéticos que posteriormente aprovecharon los poetas de la Generación del 27, alguno de ellos participantes activos del movimiento con importantes contribuciones como Federico García Lorca en Poeta en Nueva York o Vicente Aleixandre en La destrucción o el amor.

Figuras ultraístas destacables son la de Jorge Luis Borges y la de Guillermo de Torre, autor de un libro fundamental para la comprensión del Vanguardismo español: Literaturas europeas de vanguardia (1925).



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