miércoles, 17 de mayo de 2017

EL TEATRO ANTERIOR A 1939


Como ya hemos estudiado, el teatro es un género literario especial, puesto que las obras se escriben para ser representadas por unos actores por lo que esta característica condiciona su carácter comercial. En este sentido, la industria teatral a principios del siglo XX estaba liberalizada, se regía por fines lucrativos, por lo que se sucedían rápidamente las representaciones por compañías más o menos estables en teatros de las grandes ciudades.

Desde el punto de vista de la escena, hay una escasa profesionalización de las compañías y una ínfima calidad de la enseñanza dramática, normalmente el actor es un autodidacta y los que llegaban a ser primeras figuras ejercían de director y seleccionaban actores y obras en función de su lucimiento personal.

Desde el punto de vista literario, la estructura social y económica no sostiene la experimentación teatral que se está dando en los principales focos culturales occidentales y el público español no está educado en la modernidad teatral ya que aun está instalado en los gustos por asuntos románticos y melodramáticos de un teatro escrito en verso retórico y grandilocuente.

Con este panorama, hasta 1939 van a coexistir dos tendencias:

. La tendencia comercial / tradicional, que entiende el género como simple divertimento y negocio. En esta tendencia se encuadran:

. La comedia burguesa cuyo mayor exponente es Jacinto Benavente.
. El teatro en verso: Villaespesa, Eduardo Marquina y los Machado.
. El teatro cómico-costumbrista: Los hermanos Álvarez Quintero, Carlos Arniches y Muñoz Seca

. El teatro innovador que pretende ofrecer un nuevo tipo de obras bien por su carga crítica, bien por sus innovaciones técnicas, o por ambas. Se trata de un teatro minoritario, elitista que, por lo general, queda fuera de los escenarios.

I. TEATRO TRADICIONAL

I.I LA COMEDIA BURGUESA

Se denomina también alta comedia o comedia de salón. Las obras son una crítica amable y complaciente de la burguesía basada en la ironía, en la frase ingeniosa y en el juego cortés.

El principal autor es Jacinto Benavente, que reconduce su obra tras la experiencia fallida de su primera producción en la que se excede con la crítica a la burguesía (El nido ajeno). Su crítica, a partir de este momento, se hará más suave y superficial ya que cuanto menos profundiza en sus análisis y opiniones mayor éxito de público tienen sus obras. Así, asume el papel de cronista amable de la sociedad burguesa, por el conocimiento de esta clase y por los temas con los que se relaciona.

Entre las características de sus obras cabe señalar la falta casi absoluta de tensión dramática, protagonizada por unos personajes que se fundamentan en la conversación con unos diálogos fluidos y naturales, cayendo muchas veces en esquematismos psicológicos. La estructura de sus obras es la propuesta por Lope, tres actos: planteamiento, nudo y desenlace con sus respectivos clímaxs y a cada escena dramática le sucede una escena reflexiva.
Las obras donde logra sus mejores resultados son aquellas en las que busca un teatro más auténtico, más cercano a la tradición teatral universal:

Los intereses creados (1907). Para muchos es su mejor obra ya que se denota una atmósfera modernista de gran calidad literaria y unidad temática. Utiliza los elementos del la Comedia Dell´Arte para dar una aire de intemporalidad y objetivación a las ideas sin caer en la comedia costumbrista. Los recursos escénicos que requiere hacen que se mantenga la atención del público.

La malquerida (1913) es un drama rural en el que se desatan las pasiones que tan prudentemente contenía en sus obras. Se halla en este drama los antecedentes de las tragedias rurales de Lorca.

Las obras de Benavente gozaron de gran éxito hasta los años de la posguerra. En 1922 se le concede el Premio Nobel de Literatura.

I. II. EL TEATRO EN VERSO

Son obras que exaltan ideales nobiliarios y hechos del pasado siguiendo la estela del modernismo con respecto al lenguaje poético en detrimento de la estructura dramática. Su principales representantes son Francisco Villaespesa, Eduardo Marquina y los hermanos Machado que siguen la corriente modernista aunque mezclada con elementos románticos y folclóricos (La Lola se va a los puertos; La duquesa de Benamejí).

I.III. EL TEATRO HUMORÍSTICO-CONTUMBRISTA

Se trata de obras que entroncan con la tradición del teatro popular que en esta época produce algún tipo de renovación. Trata temas intrascendentes, con una estructura breve y sencilla. Recrea ambientes pintorescos con tipos populares que emplean un lenguaje casticista.

Carlos Arniches. Creador de la comedia grotesca y cultivador de géneros menores. Sus características innovadoras radican en la profundización de los caracteres, en la deformación del léxico para crear efectos cómicos y la conjunción de lo trágico y lo cómico. La obra que mejor representa estas características es la comedia de costumbres La señorita de Trévelez (1916).

Si Arniches sitúa sus comedias en el Madrid más castizo, los hermanos Álvarez Quintero harán lo propio situando sus obras en la Andalucía tópica y superficial, sin entrar en ningún tipo de crítica o complicación, tratando temas amorosos y llevando a escena el lenguaje de las clases más populares.

Pedro Muñoz Seca representa la renovación del teatro popular cómico a través del género “el astracán”. Basa su comicidad en el chiste directo, en el retruécano, en las semejanzas fonéticas. Su obra más célebre es La venganza de don Mendo (1910), una divertida sátira de los dramas melodramáticos.

II. EL TEATRO INNOVADOR

II. I GENERACIÓN DEL 98

Dentro del teatro del 98 destacan Unamuno y Azorín.

Las obras de Miguel de Unamuno son un intento serio, pero fracasado, de renovar el género dramático, aunque sin considerar las exigencias escénicas. Cultivó el teatro de la angustia vital del yo que siempre lo acompañó. Sus personajes exponen verdaderos ensayos orales a través de largas intervenciones sobre problemas de conciencia religiosa o vital, son obras carentes de acción. Se trata un teatro de las ideas igual que sus novelas y ensayos. Así lo hace en Fedra y en El Otro.

Azorín se aleja en su vertiente teatral del 98 y se acerca más a la Generación del 27 tanto en lo artístico como lo ideológico. Su teatro supuso la renovación teatral más radical asumiendo el desarrollo del surrealismo europeo. Actúa también en la renovación de espacio escénico, los decorados, la luminotecnia para imprimir un ritmo rápido a la acción. Destaca Lo invisible, una trilogía del sentimiento de angustia ante la muerte.

VALLE-INCLÁN.

Su trayectoria literaria representa el paso del Modernismo finisecular al vanguardismo. Para entender la dramaturgia de Valle-Inclán hay que partir del hecho de que es un autor totalmente al margen planeamiento o pretensión comercial en la creación y difusión de sus obras. Es el gran renovador del teatro en la primera mitad del siglo XX aunque no vio representadas la mayoría de sus obras por considerarse antidramáticas e irrepresentables, si bien las técnicas que propugnaba ya eran utilizadas en las salas teatrales europeas. Al margen de su adscripción a cualquier movimiento, Valle es el inventor del teatro en libertad total y supone la máxima contribución del teatro español al teatro universal.
En sus obras se enfrenta críticamente con la sociedad de su tiempo (la Restauración, el caciquismo,el desastre del 98…) cuidando al máximo el lenguaje literario, tanto el dramático empleando el verso y la prosa , como en las acotaciones. Este texto secundario es importantísimo en el teatro de Valle-Inclán, en la representación se pone en boca de personajes o narradores que describen la escena, recursos que luego serán empleados por el lenguaje experimental. Con respecto a los elementos escénicos, también aporta una radical renovación técnica, incorporando a la acción dramática elementos visuales, auditivos, la pintura, la arquitectura y la música.

Podemos diferenciar varias etapas en sus obras, teniendo en cuenta que la renovación de su teatro no es rectilínea, sino que abre caminos en varias direcciones.

* Primeras obras. Aunque sus primeras obras son narrativas, también da sus primeros pasos como dramaturgo orientando sus obras en el Modernismo decadente. En esta época escribe El yermo de las almas y la versión teatral de las Sonatas.

* Ciclo crítico. Entre 1907 y 1923 aparece su trilogía Comedias bárbaras. En ellas Valle-Inclán ensaya un nuevo camino también propio del Modernismo, el primitivismo. Teatralmente, estas obras suponen un significativo avance sobre sus primeras tentativas dramáticas. Las acotaciones adquieren una importancia tal, que se ha hablado de hibridismo entre novela y drama. Además, el espacio escénico rebasa el marco convencional del teatro a la italiana.

* Ciclo de la farsa y teatro modernista. Durante la segunda década del siglo, Valle-Inclán escribe casi exclusivamente teatro, en su mayor parte en verso. Sin embargo, no tienen nada que ver con el teatro modernista del momento, sino de experimentos dramáticos con los que crea un mundo artificioso y alejado de la realidad. Pasamos con la farsa a un mundo distinto, donde lo grotesco se presenta unido a lo poético. Así lo hace en La princesa Rosalinda o Cuento de abril. En ellas observamos una evocación de los escenarios exóticos y lejanos y un teatro modernista con visión irónica en el que sus personajes están evolucionando hacia el esperpento.

* Ciclo esperpéntico. “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas”. Así define Valle-Inclán su proceso de deformación de la realidad, que dará como resultado una realidad más fiel a la sociedad. Valle-Inclán incrementa sus rasgos expresionistas en el drama Divinas palabras donde ya se vislumbra el esperpento. En esta obra retoma retoma el mundo misterioso y primitivo de la Galicia ancestral. Pero solo queda ahora un mundo sórdido y miserable, dominado por la avaricia y la lujuria, en el que un pueblo harapiento, ignorante y supersticioso es fielmente sometido y subyugado por efecto de unas palabras (divinas palabras) de un evangelio en latín que no entienden. Es la tragicomendia sórdida de un enano hidrocéfalo en la que abundan los personajes tarados y deformes física y espiritualmente. Técnicamente, el dramaturgo escribe un teatro cada vez más personal y alejado de la convencional escena española de su tiempo.

Pero indudablemente es Luces de bohemia la obra clave en el giro radical de la literatura valleinclaniana. Ella y las tres piezas incluidas en Martes de Carnaval dan nombre a la etapa esperpéntica. En ellas está definido el esperpento, una técnica para deformar la realidad externa fusionando lo humano y lo animal, lo onírico y lo real.

Luces de bohemia es el recorrido por los laberintos de Madrid de Max Estrella, héroe clásico degradado cuya “mala estrella” lo ha llevada a la bohemia desgarrada, muy distinta a la bohemia de los escritores modernistas a los que refleja entre burlas. La acción se desarrolla en quince escenas que son el víacrucis del poeta junto con su amigo y admirador cínico don Latino de Híspalis desde su casa al cementerio, camino que representa un universo de injusticias, horrores, odios y vergüenzas.

Los cuernos de don Frioleras es la primera pieza de la trilogía que forma Martes de Carnaval. En ella parodia el código del honor calderoniano, reiterado hasta la saciedad en los melodramas de su tiempo que tanto gustaban al público, como los de Echegaray. En ella abunda en la estética esperpéntica ensalzando lo irónico y degradado a través de la animalización o la cosificación de los seres humanos, la presencia de la muerte como personaje principal y la estilización del lenguaje bajo el que subyace el significado de la crítica satírica.

En cuanto a los recursos, Valle-Inclán emplea la técnica de los contrastes violentos mezclando los géneros, presentando lo extraordinario como normal y verosímil y recurriendo a técnicas cinematográficas, lo que hace difícil llevar a la escena sus propuestas.

Como para Shakespeare, para Valle-Inclán el teatro es un espejo de la realidad. Lo novedoso de su concepción estriba en la deformación de la realidad. Esto influirá negativamente en la recepción de sus piezas a principios de siglo, puesto que ni el público ni la crítica las reciben con agrado. Sin embargo, pasado el tiempo, la revalorización de la obra dramática de Valle es incuestionable y sigue siendo referente máximo tanto en la representación de sus obras como en la lectura.

II. II. TEATRO NOVECENTISTA

Durante el Novecentismo, contamos con el teatro innovador de Jacinto Grau, cuya pieza más famosa es El señor de Pigmalión, drama simbolista en el que se plantea la identidad de las criaturas y su relación con el creador, de modo que es patente las influencias de Pirandello y Unamuno. De esta etapa es también el teatro anticonvencional de Ramón Gómez de la Serna con obras como Los medios seres.

III.III. TEATRO DE LA GENERACIÓN DEL 27

Aunque la principal contribución de los miembros de la Generación del 27 fue en la lírica, también fue el género teatral objetivo de sus creaciones. Como rasgo general, las obras dramáticas se caracterizan por una depuración del teatro poético, la incorporación de las vanguardias y el intento, solo conseguido por Lorca, de acercar el teatro al pueblo.

Pedro Salinas, Rafael Alberti y Miguel Hernández son los autores que más relación tienen con el género, bien con un teatro de difícil comprensión (Salinas y Hernández) o con intenciones políticas (Alberti con Fermín y Galán).

Pero sin duda el dramaturgo de la Generación de 27, además de ser el promotor del teatro entre las capas más populares a través de su experiencia en La Barraca, es Federico García Lorca.

El escritor granadino desdibuja las fronteras entre lo lírico y lo teatral, incluye aportaciones vanguardistas, rescata el sentimiento femenino en sus personajes y hace patente una intención didáctica. De esta manera se entrelaza el yo y el nosotros, lo personal y lo social, el verso y la prosa con un lenguaje lleno de viveza e intensidad por la sutil mezcla de lo culto y lo popular, la realidad social y la poesía.

Lorca se nutre de diversas tradiciones teatrales a la hora de crear las suyas. Así, recoge del teatro modernista la estructura base, la preferencia por el mundo rural y la distribución de las escenas. De la tradición clásica española toma elementos que se funden con la trama como la danza y la música, concibiendo el teatro como un espectáculo total. No duda en incorporar las vanguardias y hacerlas llegar al público. De todas las fuentes surge la gran cantidad de géneros que cultiva: la farsa, el teatro de guiñol, el drama simbolista, la tragedia…

Con el tiempo va haciéndose más fuerte en Lorca una idea didáctica del teatro y un enfoque más social y popular: "En este momento dramático del mundo, el poeta debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas.

Sus dos primeras obras están escritas totalmente en verso. Sin embargo, en las obras posteriores el verso aparece en los momentos de mayor intensidad o a las escenas líricas entre varios personajes o a canciones para crear un clima dramático. Su última obra, La casa de Bernarda Alba, está escrita casi íntegramente en prosa, pero es una prosa poética.

En cuanto al lenguaje, es una lengua poética en donde conviven vanguardia (metáforas, símbolos) y tradición (símbolos y expresiones populares, léxico emotivo).

Principales etapas de su teatro y obras teatrales fundamentales:

1) Etapa inicial, el teatro de títeres y las farsas: Su primera obra, El maleficio de la mariposa, estrenada en 1920, fue un fracaso comercial. Compone luego obras de guiñol como Títeres de cachiporra. Su primer éxito teatral llegó con la obra Mariana Pineda, sobre la heroína que murió ajusticiada en Granada en 1831 por haber bordado una bandera liberal. También escribe farsas como Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín o Retablillo de don Cristóbal.
   2) Teatro surrealista: Las "comedias imposibles" de Lorca son fruto de su    crisis personal y estética y al igual que su obra poética, Poeta en Nueva York, encuentran como cauce de expresión el lenguaje surrealista. Estas obras son El público ( 1930) y Así que pasen cinco años (1931). En ellas están presentes la denuncia y las frustraciones íntimas.

  3) Teatro de plenitud: Son obras ambientadas en Andalucía que tienen  como principal protagonista a la mujer. El tema fundamental es la lucha por la realización personal que choca con las convenciones sociales o con la muerte y que terminan trágicamente. Las obras fundamentales son:

- Bodas de sangre (1933), basada en un hecho real, trata de una novia que escapa con su amante el mismo día de su boda. Esta pasión que desborda barreras sociales desembocará en la muerte.

- Yerma (1934), es el drama de una mujer estéril, frustrada por no poder tener hijos. La obra también termina trágicamente.

- La casa de Bernarda Alba (1936) subtitulada "Drama de mujeres en los pueblos de España", denuncia la represión del amor y de los deseos juveniles por las convenciones sociales. Bernarda Alba, tras la muerte de su marido, impone a sus cinco hijas un luto de ocho años, sin poder salir de casa y sin poder disfrutar de la vida ni del amor. Esto genera en las chicas una profunda frustración que espoleará sus pasiones. Se enfrentan, por lo tanto, en esta obra la autoridad representada por Bernarda Alba (y simbolizada por su bastón de mando) y la libertad (deseo de sus hijas); el conflicto entre la realidad y el deseo. La obra terminará trágicamente con el suicidio de la hija más rebelde, Adela.

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